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Hay conductores borrachos de todas las clases sociales, edades y sexo,
cada uno con una excusa diferente a la hora de tomar el volante.~
hugo.gonzalez@laopinion.com.co
Conociendo la rigurosidad que tiene la sanción por conducir embriagado en Colombia, aún no cesan las lágrimas de las familias víctimas de los borrachos al volante.
Cúcuta no está exenta de esta clase de accidentes. En uno de los casos más recientes, el chofer de un automóvil, con grado dos de alcoholemia, mató a un zapatero que iba en su bicicleta por la autopista internacional. A nivel nacional, son numerosos y recordados los casos que también han dejado muertos, heridos y personas parapléjicas.
Hay conductores de todas las clases sociales, edades y sexo, cada uno con una excusa diferente a la hora de tomar el volante con tragos en la cabeza. La pregunta obligada y reiterada es ¿por qué no cambiamos?
Tal parece, que mientras no sucedan las cosas (como un accidente o lo detenga un policía) muchas personas siguen consintiendo la idea: “a mí no me pasa nada” o “¿usted no sabe quién soy yo?”.
La Opinión consultó sobre el tema con Laura Ordóñez, directora del programa de antropología de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, en Bogotá, y el coronel Eiver Fernando Alonso Moreno, comandante seccional de Tránsito y Transportes de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
Según Ordóñez, los casos nacionales donde la consecuencia ha sido la muerte de personas inocentes, los autores no han sido penalizados conforme a lo establecido “porque en este país la Ley no se cumple para todos y ese es el mensaje que se le da a la sociedad. Si usted está borracho, pero tiene los medios para defenderse y pagar un buen abogado, maneja borracho. Así, aunque haya un endurecimiento penal frente a esta conducta, éste no aplica para todos”, considera.
Cada borracho al volante, tiene una disculpa a la orden del día, lo cual, para el coronel Eiver Alonso no tiene ninguna justificación pues es una irresponsabilidad y no existen motivos para poner en riesgo la vida de quien conduce o de las demás personas que son usuarios de las vías.
A la pregunta: ¿Influyen de alguna manera las regiones, la cultura, las costumbres y la educación de las personas para manejar embriagado?, el oficial considera que la educación tiene de alguna manera influencia, debido a que conociendo las consecuencias que tiene conducir bajo los efectos del alcohol, la persona se abstendría de realizar este tipo de conductas.
Para Ordóñez, los medios de comunicación no están exagerando en el cubrimiento y difusión de estos casos causados por borrachos.
Al interrogante ¿Pudo en algún momento tomarse como una moda el manejar embriagado? La antropóloga cree que no fue, ni es una moda “simplemente, antes no había consciencia y era tan normal manejar borracho como en sano juicio (…) el hecho de manejar ebrio más que una satisfacción es la creencia de que no se está tan ebrio para conducir”.
Tanto para Ordóñez como para el coronel Alonso Moreno la educación frente al tema es fundamental desde los colegios en busca de reducir el número de choferes ebrios en un futuro.
A partir del 29 de diciembre de 2011, la enseñanza y promoción de la seguridad vial está reglamentada en Colombia (Ley 1503), con la que se incentiva a la formación de hábitos, comportamientos y conductas seguras en la vía para niños, jóvenes y adultos.
Para mejorar el actual panorama - dice el oficial- las autoridades municipales en conjunto con la Policía y los medios de comunicación deben realizar mejores esfuerzos institucionales enfocados a la realización de campañas de sensibilización y concientización de la ciudadanía con el fin de disminuir los índices de accidentalidad por conducir embriagado.
“De igual manera, continuar con los controles operativos permanentes orientados a la aplicación de la normatividad vigente, garantizando con ello generar un sentido de corresponsabilidad de los ciudadanos por el respeto a la vida y la integridad, que impacten positivamente en la seguridad vial”, concluyó el oficial.
Según la compañía aseguradora Sura estás son algunas de las preguntas y respuestas que cada conductor debe tener presente a la hora de mezclar el alcohol con la gasolina.
A partir del primer grado de alcoholemia, la persona presenta una perturbación en la visión, cambia la percepción de la distancia entre vehículos, aumenta el tiempo de reacción, tiene una mala sincronización de sus movimientos, comienza la sensación de euforia y asume riesgos peligrosos. Obviamente, en el segundo y tercer grado de alcohol estas reacciones son más pronunciadas y peligrosas.
A partir del primer trago, la persona presenta una sensación de bienestar y disminución de la agudeza visual. Por eso, es entendible que entre más tome, más difícil le será conducir un vehículo, pues los efectos serán más visibles. Después del décimo trago la persona presenta embriaguez profunda y no tiene reflejos. Ahí la conducción es imposible.
Contrario a lo que pudiera pensarse, no son los conductores los que más sufren en este tipo de accidentes. Son los peatones, seguido por los pasajeros o acompañantes los que se ven más afectados cuando se presenta un accidente de tránsito y hay alcohol de por medio.
Las multas van hasta 28 millones de pesos y la posibilidad de suspender entre uno a 10 años y hasta cancelar la licencia de conducción.
En caso de un homicidio en un accidente de tránsito, todos los homicidios son declarados como culposos (sin intención), pero la presencia de alcohol en este tipo de accidentes se convierte en un agravante en un proceso, más cuando es detectado un grado 3 de alcoholemia. Con este grado, el conductor podría ir preso.
Hay conductores borrachos de todas las clases sociales, edades y sexo,
cada uno con una excusa diferente a la hora de tomar el volante.~
hugo.gonzalez@laopinion.com.coCúcuta no está exenta de esta clase de accidentes. En uno de los casos más recientes, el chofer de un automóvil, con grado dos de alcoholemia, mató a un zapatero que iba en su bicicleta por la autopista internacional. A nivel nacional, son numerosos y recordados los casos que también han dejado muertos, heridos y personas parapléjicas.
Hay conductores de todas las clases sociales, edades y sexo, cada uno con una excusa diferente a la hora de tomar el volante con tragos en la cabeza. La pregunta obligada y reiterada es ¿por qué no cambiamos?
Tal parece, que mientras no sucedan las cosas (como un accidente o lo detenga un policía) muchas personas siguen consintiendo la idea: “a mí no me pasa nada” o “¿usted no sabe quién soy yo?”.
La Opinión consultó sobre el tema con Laura Ordóñez, directora del programa de antropología de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, en Bogotá, y el coronel Eiver Fernando Alonso Moreno, comandante seccional de Tránsito y Transportes de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
Según Ordóñez, los casos nacionales donde la consecuencia ha sido la muerte de personas inocentes, los autores no han sido penalizados conforme a lo establecido “porque en este país la Ley no se cumple para todos y ese es el mensaje que se le da a la sociedad. Si usted está borracho, pero tiene los medios para defenderse y pagar un buen abogado, maneja borracho. Así, aunque haya un endurecimiento penal frente a esta conducta, éste no aplica para todos”, considera.
Cada borracho al volante, tiene una disculpa a la orden del día, lo cual, para el coronel Eiver Alonso no tiene ninguna justificación pues es una irresponsabilidad y no existen motivos para poner en riesgo la vida de quien conduce o de las demás personas que son usuarios de las vías.
A la pregunta: ¿Influyen de alguna manera las regiones, la cultura, las costumbres y la educación de las personas para manejar embriagado?, el oficial considera que la educación tiene de alguna manera influencia, debido a que conociendo las consecuencias que tiene conducir bajo los efectos del alcohol, la persona se abstendría de realizar este tipo de conductas.
Para Ordóñez, los medios de comunicación no están exagerando en el cubrimiento y difusión de estos casos causados por borrachos.
Al interrogante ¿Pudo en algún momento tomarse como una moda el manejar embriagado? La antropóloga cree que no fue, ni es una moda “simplemente, antes no había consciencia y era tan normal manejar borracho como en sano juicio (…) el hecho de manejar ebrio más que una satisfacción es la creencia de que no se está tan ebrio para conducir”.
Acciones
Tanto para Ordóñez como para el coronel Alonso Moreno la educación frente al tema es fundamental desde los colegios en busca de reducir el número de choferes ebrios en un futuro.
A partir del 29 de diciembre de 2011, la enseñanza y promoción de la seguridad vial está reglamentada en Colombia (Ley 1503), con la que se incentiva a la formación de hábitos, comportamientos y conductas seguras en la vía para niños, jóvenes y adultos.
Para mejorar el actual panorama - dice el oficial- las autoridades municipales en conjunto con la Policía y los medios de comunicación deben realizar mejores esfuerzos institucionales enfocados a la realización de campañas de sensibilización y concientización de la ciudadanía con el fin de disminuir los índices de accidentalidad por conducir embriagado.
“De igual manera, continuar con los controles operativos permanentes orientados a la aplicación de la normatividad vigente, garantizando con ello generar un sentido de corresponsabilidad de los ciudadanos por el respeto a la vida y la integridad, que impacten positivamente en la seguridad vial”, concluyó el oficial.
Sabía que:
Según la compañía aseguradora Sura estás son algunas de las preguntas y respuestas que cada conductor debe tener presente a la hora de mezclar el alcohol con la gasolina.
¿Qué tipo de reacciones físicas y sicológicas presenta un conductor ebrio?
A partir del primer grado de alcoholemia, la persona presenta una perturbación en la visión, cambia la percepción de la distancia entre vehículos, aumenta el tiempo de reacción, tiene una mala sincronización de sus movimientos, comienza la sensación de euforia y asume riesgos peligrosos. Obviamente, en el segundo y tercer grado de alcohol estas reacciones son más pronunciadas y peligrosas.
¿Cuáles son esas reacciones?
A partir del primer trago, la persona presenta una sensación de bienestar y disminución de la agudeza visual. Por eso, es entendible que entre más tome, más difícil le será conducir un vehículo, pues los efectos serán más visibles. Después del décimo trago la persona presenta embriaguez profunda y no tiene reflejos. Ahí la conducción es imposible.
¿Quiénes son las principales víctimas de los accidentes de tránsito por culpa del alcohol?
Contrario a lo que pudiera pensarse, no son los conductores los que más sufren en este tipo de accidentes. Son los peatones, seguido por los pasajeros o acompañantes los que se ven más afectados cuando se presenta un accidente de tránsito y hay alcohol de por medio.
¿Las sanciones o multas por conducir ebrio son más severas si el grado de alcoholemia es mayor?
Las multas van hasta 28 millones de pesos y la posibilidad de suspender entre uno a 10 años y hasta cancelar la licencia de conducción.
¿En qué casos el conductor puede ir a la cárcel?
En caso de un homicidio en un accidente de tránsito, todos los homicidios son declarados como culposos (sin intención), pero la presencia de alcohol en este tipo de accidentes se convierte en un agravante en un proceso, más cuando es detectado un grado 3 de alcoholemia. Con este grado, el conductor podría ir preso.
