Una de las maneras frecuentes de hacer el ridículo, es fabricar paranoias, creérselas e imponérselas a los demás a la brava como pretendía el paranoico presidente Aureliano.
Docente de educación superior y abogado consultor en derecho público y empresarial.
En su columna de opinión, que data de 1971, trata temas relativos a la gerencia pública, a las humanidades, ciencia política, a la educación y la economía.