La ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia para el período 2026-2030 está cargada de símbolos desde antes de que empiece.
Este 7 de agosto, en la Arena USC de Cali, cada elemento del protocolo tiene una intención deliberada: la ciudad elegida, los muebles en el escenario, la música de apertura, quién impone la banda y cómo están distribuidos los asistentes en el recinto.
Cali, el primer símbolo
Por primera vez en la historia del país, un presidente constitucional de Colombia toma posesión en una ciudad distinta a Bogotá. La elección de Cali no es un gesto logístico sino político.
De la Espriella lo ha definido como “el primer paso de una política de descentralización que llevará el Estado a las regiones” y como una señal concreta hacia una región que, según sus propias palabras, fue entregada “a los narcoterroristas”.
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Antes de decidirse por Cali, el presidente electo evaluó posesionarse en un cantón militar del Cauca.
La disposición de los asistentes dentro del recinto refleja esa misma idea: los invitados se ubicarán en espacios identificados con las regiones de Colombia: Caribe, Pacífico, Andina, Eje Cafetero, Orinoquía, Amazonía e Insular.
Las sillas de Joaquín de Caicedo y Cuero
En el escenario donde De la Espriella, el presidente del Senado Honorio Henríquez y el presidente de la Cámara Nicolás Barguil tomarán asiento, las sillas tienen historia propia: pertenecieron a Joaquín de Caicedo y Cuero, prócer caleño de la independencia.
El secretario de Cultura de Cali, Julián Arteaga, las describió como “elementos clave que hablan de los momentos que vivió nuestro país”.
La Virgen de Fátima
Junto al escenario fue instalada una escultura de la Virgen de Fátima, de quien De la Espriella es devoto.
Su presencia en la ceremonia de posesión es una declaración pública de la devoción religiosa del mandatario entrante y anticipa el carácter de la oración ecuménica que se realizará una vez el presidente tome posesión, con representantes del catolicismo, el cristianismo y el judaísmo.
Hallelujah y una oración para todas las religiones
La ceremonia abrirá alrededor de las 3:00 de la tarde con la cantante Maía interpretando Hallelujah, la canción del cantautor canadiense Leonard Cohen.
Es una de las baladas más reconocidas de la música contemporánea, con décadas de versiones y un peso emocional difícil de ignorar como apertura de un acto de Estado.
El vendedor de panela que impondrá la banda
Uno de los gestos más simbólicos de la ceremonia lo protagonizará Luis Felipe Yagüé, un vendedor de panela de 74 años de Florencia, Caquetá, que se hizo viral por un video en el que otra persona se negaba a comprarle la mercancía por haber votado por De la Espriella. Será él quien le imponga la banda presidencial al nuevo mandatario.
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La banda fue confeccionada por Luis Abel Delgado, maestro nariñense conocido como el sastre de los presidentes y los papas, y ya fue entregada al presidente electo por veteranos y reservistas del Ejército como símbolo de unidad.
Austeridad como mensaje
La ceremonia también está diseñada para comunicar sobriedad. No habrá gastos de alojamiento para los invitados oficiales, las delegaciones cubrirán sus propios desplazamientos y no se realizarán cócteles de bienvenida, besamanos ni otras actividades protocolarias adicionales.
Al acto asistirán 10 jefes de Estado, dos vicepresidentes, 15 cancilleres, los presidentes de las altas cortes, representantes de organismos de control, congresistas y cerca de 40 gobernadores y alcaldes de distintas regiones del país.
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