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Datos contra emociones
A pesar de la distancia las elecciones de 2027 ya se sienten en el ambiente y los aspirantes empiezan a mostrarse.
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Martes, 15 de Septiembre de 2026

A pesar de la distancia las elecciones de 2027 ya se sienten en el ambiente y los aspirantes empiezan a mostrarse. No está lejos el tiempo en que veamos candidatos serios hablando de cifras, economía y soluciones técnicas con gráficas en la mano. Por el otro lado, veremos el show de siempre: peleas en redes sociales, discursos llenos de rabia y ataques personales de pasillo. Esto nos deja una duda enorme a todos: ¿Los ciudadanos de hoy queremos políticos preparados que hablen con datos reales, o preferimos seguir votando por el que grite más fuerte en una pantalla?

La verdad es que la gente está cansada de las peleas, pero los datos fríos no ganan elecciones si no tocan el corazón. A la hora de votar, nadie se enamora de una tabla de Excel ni de una presentación de Power Point. Los seres humanos votamos por lo que sentimos: por el miedo a perder lo que tenemos o por la esperanza de un cambio real.

Carlos Suárez, el estratega principal de la campaña del presidente Abelardo de la Espriella, causó revuelo con la frase exacta: “Las campañas no se ganan con propuestas, sino con emociones”. El asesor argumentó que para ganar elecciones es indispensable mover los sentimientos de las personas, pues la gente termina votando con el corazón o con el hígado. Su declaración encaja de manera perfecta como un ejemplo de la vida real.

El problema de fondo se resume en tres puntos clave:

1. Los números aburren; las peleas entretienen. Explicar cómo bajar el desempleo, recortar el déficit o frenar la inflación toma tiempo y requiere cabeza fría. En cambio, inventarse un enemigo en un video de 15 segundos en TikTok es fácil, genera clics y se vuelve viral en minutos. La polarización funciona porque nos da un culpable rápido a quien echarle la culpa de nuestras frustraciones diarias.

2. La técnica se siente fría y lejana.  El gran error de los políticos moderados o tecnócratas es creer que hablar con cifras los hace ver automáticamente honestos y confiables. Pero la realidad es otra. Para una familia a la que hoy no le alcanza la plata para pagar el arriendo o hacer el mercado completo, un discurso lleno de tecnicismos económicos suena distante. Se percibe como si al candidato le importaran más los indicadores internacionales que el hambre y la angustia de la gente de a pie.

3. Hay que humanizar las cifras. Un dato económico solo sirve si se traduce en bienestar para la comunidad. Los candidatos preparados no tienen que dejar de usar las cifras, sino aprender a explicarlas sin tanta arrogancia. No es lo mismo decirle a un ciudadano que "el PIB creció un dos por ciento" que decirle mirándolo a los ojos: "Vamos a bajar los impuestos de los locales comerciales para que su negocio familiar pueda vender más y prosperar".

El verdadero peligro de las próximas elecciones es que la sensatez y las buenas propuestas se vuelvan invisibles por culpa de los insultos. El reto de los políticos actuales no es volverse payasos de las redes sociales para ganar un “Me gusta”, sino ponerle alma y corazón a sus propuestas técnicas para demostrar que la seriedad también puede emocionar. A la fecha están pendientes las elecciones de medio término en EE.UU., que se celebrarán el martes 3 de noviembre de 2026. En Colombia las elecciones de alcaldes y gobernadores serán en octubre de 2027.


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