Muchos retos tiene la economía colombiana para tratar de enderezar el sector exportador y para que a su vez sirvan para apalancar la producción, impulsar el empleo, generar divisas y mejorar los ingresos fiscales.
El panorama que se ha registrado en los últimos tres años lamentablemente es negativo, pues de un volumen exportador de US$57.700 millones, se pasó a US$49.600 millones, lo que quiere decir que se registró una disminución del 14%.
Varias cosas hay por enderezar: en primer lugar, la relación comercial con los EE.UU. pues el nuevo arancel del 10% ha pesado mucho, teniendo en cuenta que ese país es el primer comprador de los productos colombianos, con el agravante de que se anuncia un nuevo incremento que puede llegar al 12.5% lo cual requiere de una audacia diplomática para impedir no solo que Colombia no sea involucrada dentro de esta nueva pretensión, sino que vaya mucho más allá y sea excluida del gravamen inicialmente impuesto.
En segundo lugar, es necesario restablecer plenamente el comercio con Ecuador y Perú, pues debido a las crisis diplomáticas las exportaciones hacia esos países han sufrido enormes traumas, afectando a sectores concretos, principalmente a las industrias y a la producción agropecuaria del occidente colombiano.
En tercer lugar, es urgente también fortalecer los acercamientos con la Unión Europea, en donde están a punto de fijar una nueva legislación que establece aranceles adicionales para todos los países que pretendan exportar hacia ese continente, en donde productos como palma de aceite, café y cacao se verán seriamente afectados, por no lograr demostrar cifras claras de avance en el tema de la degradación del medio ambiente, que contempla el imperativo denominado “Cero Deforestación”.
En cuarto lugar, el mercado con Venezuela requiere de una articulación muy precisa, pues se viene el programa de su recuperación, vía reactivación de la explotación petrolera, en donde se generarán enormes recursos, derivados de la condición de ser la mayor reserva del mundo en la materia. Ni siquiera una vía en buenas condiciones existe, pues la actual Bucaramanga-Cúcuta, tiene enormes retrasos que la hacen en ocasiones intransitable.
En quinto lugar, El tema del dólar en picada ha perjudicado enormemente a los exportadores, pues están recibiendo mucho menos recursos de los proyectados.
Y en sexto lugar, las tasas de interés crecientes, encarecen los recursos del crédito, en el cual se apoyan la mayoría de las empresas exportadoras de Colombia.
El sector productor requiere escenarios estables y unas reglas de juego claras para poder estar en capacidad de sostener e incrementar los mercados, de lo contrario esa llama que alimenta la economía se verá cada vez mas desvanecida.
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