Las pruebas Programme for International Student Assessment (PISA 2025) tienen por objetivo medir “la capacidad de los jóvenes de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para afrontar retos de la vida real” (OCDE, 2026). Los resultados son comparables y suelen usarse para mejorar las políticas públicas en cada país.
Sobre el particular, los resultados globales de las pruebas PISA muestran un deterioro en las capacidades de lectura, ciencias y matemáticas. Solo un grupo de países mejoran en la última medición: China, Singapur, Corea del Sur y Estonia.
Camboya, Georgia, Jordania, Montenegro y Uzbekistán en medio de la tendencia negativa, mejoran sus resultados en ciencias.
EE. UU., retrocede en lectura, mientras que México y España, empeoran.
Uruguay logra resultados históricos en ciencias y se mantiene estable en matemáticas, aunque retrocede en lectura. Por su parte, Costa Rica obtiene los mejores resultados regionales en ciencias, y se mantiene estable en matemáticas y lectura.
Al contrastar los resultados de las pruebas PISA 2025-2022 para Colombia en medio de su declive, se presentan leves mejoras al tener en cuenta las condiciones socioeconómicas y culturales que caracterizan a los hogares de donde provienen los jóvenes.
Para esto la OCDE usa los cuartiles (Q) que definen el estatus económico, social y cultural de los estudiantes, y los clasifica por cuartiles siendo Q1 (el más bajo), Q2 y Q3 (estatus medio bajo y medio), y Q4 (estatus alto), al cruzar esta información con los resultados de las pruebas PISA, en Colombia se evidencian leves mejoras en ciencias, matemáticas y lectura en los Q2 y Q3, y un deterioro conjunto en los Q1 y Q4.
Por consiguiente, los primeros (el Q1) son estudiantes que en su mayoría sufren privaciones estructurales y estudian en colegios públicos (urbanos y rurales), mientras que los jóvenes del cuartil cuatro (Q4), son estudiantes de condiciones económicas, sociales y culturales favorables (o de clase alta, principalmente urbanos) y asisten a planteles escolares privados y de alto costo.
Esto mismo está ocurriendo en Chile.
Cabe destacar que el simplismo y las nuevas narrativas en política nos puede llevar a respuestas fáciles, a la hora de tomar partido por los resultados negativos que se presentan en Colombia y en la OCDE.
Sin embargo, en medio de la crisis educativa, hay evidencia de resultados positivos, la pregunta esencial debería orientarse en aprender de nosotros y de los países que han implementado políticas educativas, en especial, aquellas enfocadas en aumentar la cobertura mejorando los aprendizajes, y en simultáneo cerrando brechas y desigualdades estructurales en la población, base del proyecto de desarrollo de cualquier nación.
En esto, Costa Rica ha sido pionera desde el siglo XIX implementando un sistema educativo público y laico, con inversiones en educación que superan el promedio de la OCDE, pese a la reciente caída ante los problemas fiscales que hoy enfrenta la nación.
Costa Rica ha priorizado la formación docente, el bilingüismo, una infraestructura adecuada, y conectando los aprendizajes con las tendencias globales de la economía y la tecnología. Lo cual ha sido la clave para formar un capital humano competitivo, unido a políticas de desarrollo productivo y de atracción a la inversión extranjera directa que han transformado la economía costarricense, y hoy como expresan, Artavia, Ilie-Cardoza y Fernández (2024), Costa Rica: “se convirtió en un destino atractivo para las corporaciones multinacionales que buscaron establecer manufacturas altamente técnicas -como microchips, instrumentos médicos y dispositivos electrónicos- y centros de servicios compartidos -como consultoría, TI, finanzas, marketing y centros de servicio al cliente”.
En suma, no se trata de copiar o de imitar, sino de aprender a partir de experiencias compartidas, y Costa Rica puede ser: un estudio de caso.
En este contexto, Colombia presenta una luz de esperanza en medio de la crisis, pues en promedio cerca del 9,7% de los estudiantes ubicados en los cuartiles menos aventajados logran alcanzar a sus pares colombianos que obtienen los mejores resultados en las pruebas PISA 2025 en: ciencias, lectura, matemáticas y en resolución de problemas computacionales.
Este porcentaje es denominado por la OCDE como la proporción de estudiantes que son resilientes.
No todo está perdido, de ellos, también podemos aprender…
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