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Los compromisos en la prevención del riesgo sísmico en Cúcuta
La microzonificación finalmente es un estudio más, cuyo costo no es impagable para el Municipio, aun cuando se espera que la Nación lo cofinancie.
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Viernes, 4 de Septiembre de 2026

El 14 de agosto, apenas dos días después del terremoto de Pereira, fue inexcusable la presencia de los secretarios de despacho municipales en la reanudación de la audiencia pública mediante la cual la Contraloría Municipal buscó compromisos de la Administración Municipal en materia de prevención del riesgo sísmico, audiencia inicialmente convocada después del terremoto de La Guaira que envió un primer y claro mensaje a los habitantes de Cúcuta sobre la necesidad de tomar en serio nuestra propia amenaza.

Curiosamente hay quienes no entienden por qué la Contraloría Municipal asumió este asunto como objeto de interés, cuando es obvia la relación entre la falta de previsión en esta materiacomo resultado de la omisión de obligaciones que la Ley impone a las ciudades que se encuentran en zonas de alta amenaza sísmica y el eventual detrimento del patrimonio público en caso de un terremoto, por razones más que obvias.

La audiencia concluyó con algunos compromisos. No fueron tantos como esperaba, porque es difícil que los actores públicos, y también los privados,cambienlas “victorias tempranas” tan políticamente convenientes, por frutos mucho más importantes pero cuya cosecha puede tardar varios años.

Resultó el compromiso de dar los pasos administrativos necesarios para que el año entrante se puedan iniciar los estudios de microzonificación sísmica, postergados desde hace veinte años e indispensables para saber cómo se comportará cada sector del suelo de Cúcuta durante un gran temblor y hacer más específicas las exigencias de sismorresistencia que deben cumplir los constructores.

La microzonificación finalmente es un estudio más, cuyo costo no es impagable para el Municipio, aun cuando se espera que la Nación lo cofinancie. Lo que sí es bastante costoso y sirve para medir el grado de compromiso de la ciudad con la forja de su propio destino es la obligación de reforzar o reconstruir los colegios públicos. Son casi 250 edificios de los cuales 60% están en mal estado, 40% en regular estado y apenas 10% están al día, y de estos últimos, solo la mitad tienen menos de 15 años. Pactar en este ítem compromisos de reforzamiento o reconstrucción implica un esfuerzo económico, que si bien desborda la capacidad del Municipio, es forzoso porque los billones que no se gasten hoy por cuenta de la planeación responsable, se gastarán mañana por cuenta de un siniestro que llegará tarde o temprano.

Se acordó con el Municipio contratar el personal necesario para tener un diagnóstico preciso del estado de cada edificio destinado al servicio educativo, con la esperanza de que sea el punto de partida de un macroproyecto de reforzamiento estructural y de demolición y construcción de nuevos colegios para la ciudad.

El tercer punto acordado fue avanzar en los programas de socialización del riesgo sísmico y de las medidas de emergencia para reaccionar ante un terremoto cuando inesperadamente sobrevenga. Esto es muy importante en una ciudad donde es tan débil la identidad colectiva y la conciencia de la propia historia y donde la gran mayoría de sus habitantes ignoran que Cúcuta realmente nació después de su refundación tras el gran terremoto de 1875.

Aprovecho la ocasión para destacar la excelente reedición que hizo la Cámara de Comercio de la obra de Luis Febres Cordero “El terremoto de Cúcuta”en noviembre del año pasado. Este libro, publicado originalmente en 1925, esun verdadero clásico de la crónica histórica en Colombia. Recomiendo especialmente su lectura.


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