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No es ningún estallido
La palabra “estallido”, cada vez que en el país hay una marcha de la izquierda, vuelve.
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Jueves, 15 de Octubre de 2026

El miedo se lo noté en sus palabras. “Se viene un estallido”, me dijo una persona, atemorizada. Mi impresión, después de oírla, fue como si me estuviera hablando de la Colombia de 2021, cuando un grupo de estudiantes  -no todos- salió a protestar contra Iván Duque.

La palabra “estallido”, cada vez que en el país hay una marcha de la izquierda, vuelve. Yo no sé si se debe a cierta inmadurez democrática o  a una izquierda trillada - las dos, me parece-, pero creo que las movilizaciones son normales y así se deben ver: salir a la calle, gritar “facho” o “paraco”, es normal, nada raro, así nos moleste.

Sin embargo, después del 2021, nos gobierna como sociedad una atípica sensación de miedo. Los locales cierran, el teletrabajo se vuelve la norma y la narrativa que se posiciona es la de la repetición de ese año. El anuncio de una marcha significa, inmediatamente, “estallido”.

El escenario de 2026, sin embargo, es otro. La izquierda no cuenta con el mismo capital político de 2021 y los grupos criminales, que infiltraron las marchas de ese año, como mostraron las investigaciones de RCN y otros, están ante el nuevo gobierno con menos capacidad de infiltración.

Pero el asunto va más allá de esto. Gustavo Petro, hoy un expresidente que viaja por todo el mundo dando charlas sobre supuesto desarrollo y supuesta paz, no es el mismo.

Es un expresidente con un enorme activo digital y la máxima voz de la oposición, pero su discurso, en su máxima popularidad durante 2021, hoy no es tan sólido. ¿Petro qué propone hoy? No mucho.

En 2021, Petro lideró las marchas contra Iván Duque con un discurso sólido en el que se proponía un país alternativo basado en una supuesta apertura democrática de sectores excluidos. El discurso, en medio de un momento de extrema vulnerabilidad por la pandemia y de, según un sector del país, de una exclusión histórica, fue muy popular.

Petro ganó en 2022, gobernó cuatros años y eligió un candidato presidencial, Iván Cepeda, que perdió las presidenciales, a pesar de contar con todo el aparato económico y propagandístico del Estado.

Ayer, Cepeda, el candidato de Petro, marchó en una lluviosa tarde en Bogotá. Con él estaba el “gabinete en la sombra”, que, lejos de parecerse a los estudiantes de 2021, hoy parece un triste y aburrido espacio de burócratas sin puesto.

La izquierda, fragmentada entre Petro y Cepeda, no es la misma de 2021. Por eso le dije a la persona angustiada por el “estallido”: no se preocupe, no es el mismo escenario.


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