Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
A cuidar los ríos
Mientras vemos a nuestro emblemático río Pamplonita en el que predomina el mar de piedras, dos datos reseñados por Naciones Unidas pintan un panorama desolador.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Viernes, 4 de Septiembre de 2026

En el mes que corre, el calendario internacional reseña el Día Mundial de los Ríos,   que en esta ocasión viene a coincidir con una temporada cruzada por diversidad de riesgos ambientales, en donde sigue calando con fuerza  declaración de la ONU sobre  la “bancarrota hídrica” de un planeta que vivió a crédito.

Mientras vemos a nuestro emblemático río Pamplonita en el que predomina el mar de piedras, dos datos reseñados por Naciones Unidas pintan un panorama desolador.

Uno advierte que más de la mitad de los grandes lagos del planeta se están secando y el otro indica que en cincuenta años se han perdido humedales equivalentes a toda la superficie de la Unión Europea.

Observaciones como esas, traídas a nuestro realidad debería hacernos reflexionar sobre lo que estamos haciendo para la protección de la riqueza hídrica nortesantandereana para evitar sedientas sorpresas en el corto, mediano y largo plazo.

Lo que hagamos y dejemos de hacer en ese aspecto tendrá sus resultados positivos o negativos, dependiendo del comportamiento que se adopte, puesto que no podemos olvidar que tenemos nuestro grado de responsabilidad frente a lo que finalmente suceda con las cuencas hidrográficas colombianas, regionales y binacionales.  

Si nos detenemos un instante, salta a la vista el grave compromiso que como habitantes y ciudadanos de frontera tenemos para cuidar la biodiversidad binacional.

Pero si a todo lo anterior le agregamos la conservación y preservación de los ríos que bañan los cuarenta municipios y el área fronteriza, ahí nos encontramos ante el desafío de garantizar la vida y de que se siga manteniendo un planeta Tierra donde los humanos, la fauna y la flora puedan seguir.

Es que estamos en momentos difíciles. En el portal de Naciones Unidas se observa que la humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos. 

Para  que nuestra sensibilidad se active, hay otra aseveración igualmente demoledora que nos lleva a plantearnos la necesidad de ponerle fin a determinados comportamientos que le están haciendo daño a la naturaleza.

“El resultado son sistemas acuáticos quebrados –acuíferos compactados, lagos fantasmas, deltas que se hunden– sin capacidad de recuperarse”, fue la observación que dejó la Organización de Naciones Unidas.

Para Norte de Santander que tiene en su territorio una de las más grandes fábricas naturales de agua, la opción no es la indiferencia sino trabajar en las acciones indispensables para que un ecosistema como es el páramo de Santurbán siga a salvo de una depredación que lo pueda llevar al deterioro absoluto.

El recurso hídrico hay que mantenerlo a salvo, máxime para poder enfrentar situaciones extremas como las del fenómeno de El Niño recargado, que ha generado una temporada seca muy aguda y afectado la periodicidad de las lluvias, lo mismo que ocasionado grandes incendios forestales.

Ríos como el Pamplonita, Táchira, Zulia, Catatumbo, Sardinata, Tejo, entre otros, deben tener en nosotros una especie de padrinos para no dejarlos contaminar ni desaparecer.

Por eso no debemos bajar la guardia para protegerlos de todos los peligros que los acechan.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día