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Editorial
Frontera de veinticuatro horas
La frontera, aprovechando que los puentes queden siempre abiertos, es requerido que cuente con el debido ordenamiento en asuntos para enfrentar la inseguridad, especialmente por la incidencia del crimen transnacional.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 21 de Octubre de 2026

Que los puentes internacionales estén abiertos las 24 horas, entre Colombia y Venezuela, es un asunto demostrativo de muchas situaciones inherentes a la hermandad, el desarrollo y la conectividad adecuada entre ambos países.

Esto debe ser así en una zona fronteriza   como la de Táchira-Norte de Santander, caracterizada por tener el ingrediente humano que la caracteriza como la más viva de América Latina.

Si históricamente ese flujo siempre ha sido incesante  y en constante crecimiento, no se entiende la razón para que los puentes y accesos tengan horario de cierre y apertura, sin entender esa conexión cultural, social y antropológica de las gentes de frontera.

Cruzar por los accesos legales la zona fronteriza colombo-venezolana es una particularidad de los hombres y mujeres que habitan a lado y lado del río Táchira, cuyo territorio es  considerado por cada uno como de su corazón dentro de la unidad binacional vigente.

“Sueño con que los puentes entre Colombia y Venezuela estén abiertos las 24 horas, porque la comunicación nunca se puede perder”, dijo recientemente desde Cúcuta el embajador venezolano en Colombia, Ramón Orlando Maniglia.

De verdad que la comunicación no debería perderse y ser permanente, con el fin de que volvamos a padecer situaciones de la magnitud como el prolongado cierre fronterizo y  el rompimiento de las relaciones entre Bogotá y Caracas.

Esa ideologización en el aspecto de la diplomacia nos demostró que nada bueno ocurrió en materia de intercambio comercial, seguridad, manejo migratorio y de dejar sin utilización, en ese lapso, una moderna infraestructura de las características del puente Atanasio Girardot.

Si ya hay esa consideración del representante venezolano, que concuerda con los insistentes pedidos de los habitantes y empresarios de la región, se nota  que pudiera producirse un avance importante para alcanzar acuerdos en la búsqueda de lograr extender y mantener esa apertura las 24/7 con todas las medidas requeridas.

La frontera, aprovechando que los puentes queden siempre abiertos, es requerido que cuente con el debido ordenamiento en asuntos para enfrentar la inseguridad, especialmente por la incidencia del crimen transnacional.

El combate binacional contra el tráfico de estupefacientes, de armas y la trata de personas, al igual que el contrabando, los cuales se han convertido en alimentadores de las economías ilegales, que también es requerido desbaratar.

Resultan indispensables estas acciones de operaciones militares, policiales, judiciales y de control entre la Fuerza Pública y la justicia de ambos países, mediante una gran estrategia, en la que también se produzca el intercambio de información y la coordinación de las acciones de inteligencia. 

Ahora, habrá que esperar la incidencia que en este asunto juegue Estados Unidos, por intermedio del Escudo de las Américas del cual hace parte Colombia, y por el papel que el gobierno de ese país juega en Venezuela.

Superando el inconveniente de la violencia que ha tenido un fuerte impacto sobre Cúcuta y Villa del Rosario, tiene que avanzarse hacia una recuperación total del intercambio bilateral y avanzar en las alianzas empresariales y estatales para el desarrollo de los dos países hermanos. Con todos estos elementos, esas 24 horas harán más potente a la frontera colombo-venezolana.


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