En espacios para seis personas acomodar a 61 y en otros con capacidad de ocho llegar a tener 63, forman parte del cuadro de hacinamiento de reclusos en las estaciones y CAI de la Policía, en el área metropolitana de Cúcuta.
Esa es la gráfica dramática que le pone rostro al 420% de desbordamiento de la capacidad de esos lugares no aptos para convertirse en sitios permanentes de detención.
Muchos riesgos se esconden detrás de esta situación, entre ellos el de las fugas de presos como ya se han presentado, precisamente porque dichas instalaciones no cuentan con las características de infraestructura para ello.
Uno de los más famosos fugados de estos sitios improvisados de reclusión fue Zeus, el peligroso integrante del Clan del Golfo, quien se escapó de la estación Centro. Hoy, en ese lugar con una capacidad para tener provisionalmente a 15 personas en sus celdas, el reporte señala que tiene a 83.
Pero, además, esto ocasiona inconvenientes para la seguridad ciudadana, tan afectada en la capital nortesantandereana y municipios vecinos, porque muchos agentes de la Policía deben asumir la tarea de "carceleros" que a ellos no les corresponde adelantar. Por esa razón, la vigilancia y operatividad policial en las calles de la ciudad y disminuido su presencia.
En ese sentido, tiene toda la razón la Policía Metropolitana cuando advierte: "reiteramos que la permanencia prolongada de personas privadas de la libertad en instalaciones policiales desborda la función constitucional de la Policía Nacional".
Ahí debe centrarse el debate para que de manera urgente se le encuentre solución definitiva a este problema de usar las instalaciones policiales para mantener reclusos en ellas, pese a todo lo que implica en materia de seguridad y hasta de violación de la misma Constitución y de los derechos humanos.
La política carcelaria en ese sentido tiene que adelantar las medidas urgentes para que este problema estructural sea desmontado, con acciones de diversa índole, puesto que la ciudadanía no puede seguir llevando la peor parte, como hasta el momento está sucediendo.
Las inversiones para contar con un centro adecuado para recibir a los detenidos cobijados, inicialmente, por las medidas de aseguramiento intramural, deben de priorizarse para que no siga ocurriendo que por ejemplo, la estación de Policía de La Libertad, en la que solamente deberían estar, por un poco tiempo 10 detenidos, en la actualidad se encuentren 63.
Paralelamente, el hacinamiento carcelario, en los grandes centros de detención donde los reclusos pagan sus condenas, es otro aspecto que debe ser enfrentado, porque de lo contrario todo seguirá con la tendencia a empeorar.
En ese sentido, ya le corresponderá al gobierno del presidente que se elija este 21 de junio el corresponderá emprender las acciones correspondientes para contener esta crisis que se extendió a las estaciones y CAI de la Policía Nacional.
Las acciones a emprender deben ser de carácter urgente porque no se trata de un hecho aislado o de una crisis coyuntural. No. Se trata de una crisis que golpea a todo el sistema carcelario nacional.
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