“No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Así reza el refrán popular que viene a confirmarse en los movimientos alcistas que se están gestando en el medio oriente y que ya dio resultados en el derrocamiento de las dictaduras de Túnez y Egipto, igual que tiene en la cuerda floja al vitalicio gobernante de Libia, quien en su empecinamiento por seguir ostentando el poder, echa por la calle del medio, sin importarle un bledo el pueblo que otrora lo aclamaba, pero que se cansó de tanta ignominia; entendiéndose por esta, la pobreza, la falta de empleo, la falta de libertad y la ostentación y despilfarro de la clase dirigente con un paranoico a la cabeza, el tirano Gadafi.
Alguien acuñó una frase salida de las expresiones populares, que puede ser lema de todos los movimientos que se están gestando en esa región, pues básicamente todos sufren de los mismos males: No nos vamos a callar. Da igual que seas cristiano, que seas musulmán, o que seas ateo. ¡Tu exigirás tus malditos derechos¡ Conseguiremos nuestros derechos de una forma u otra. Nunca más vamos a volver a callar”.
Los cambios no serán nada fácil, pues hay sectores muy fuertes como son las fuerzas militares de un lado, cuidadosamente mantenidas por los dictadores, y de otro lado unas corrientes religiosas que no han cambiado mucho desde los tiempos del profeta Mahoma. Si no hay partidos políticos van a necesitar mucha inteligencia, o ayuda foránea para realizar los cambios que se están requiriendo, y por sobre todo, deben cuidarse para que esta ayuda no signifique un hipotecamiento futuro de sus naciones.
Por este vecindario los problemas son parecidos en algunos aspectos como el desempleo, la pobreza, la corrupción y la impunidad. Por fortuna conservamos la libertad, ese bien preciado que nos permite tener ideas y expresarlas dentro del respeto que nos merezcan nuestros congéneres, y que solo en porcentaje mínimo es hollada por aquellos secuestradores que dicen llamarse defensores del pueblo. Todavía podemos, amparados por la constitución, protestar decentemente, cuando se nos está faltando al respeto.
Nuestros vientos de cambio por estos lados, los está generando el gobierno con el Estatuto Anti Corrupción, que muy seguramente será aprobado por el congreso, igual que las actuaciones de la Contraloría General, La Fiscalía y La Procuraduría, con profesionales capaces, e idóneos que serán ejemplo para los 3.795 entes de control que hay en la nación(Portafolio), que si actuaran a conciencia, y respaldados por una justicia impoluta, pararían esta temible avalancha de corrupción que ha permeado buena parte de la administración pública y que desgraciadamente mantiene al pueblo en una gran desesperanza, e inconformismo.
Casi todo huele mal, y lo que no huele mal es porque lo mantienen bien tapado. Por eso es importante que las investigaciones que se están llevando a cabo sobre contratación indebida, fraudulenta adjudicación de tierras, chuzadas telefónicas descaradas, entrega de mendigos y delincuentes maquillados de temibles guerrilleros, latrocinios pequeños y grandes, finalicen con prisión de sus gestores. Roguemos que no paren los vientos de cambio, que no sean una frustración mas para esta adolorida y saqueada Patria nuestra.
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