Otro hotel de categoría internacional se proyecta en la avenida 5ª cerca al Palacio de la Gobernación, y a no ser que nos haya mentido otra vez el alcalde Ramírez Lobo, el hueco de Bavaria se convertirá en este año en el “Parque Cúcuta 300 años”, con fuentes luminosas, enorme parqueadero y zonas verdes.
Todo ello indica que la ciudad va adquiriendo perfiles de modernismo y confort y que en poco tiempo podremos sacar pecho porque nuestra capital no va a tener nada que envidiarles a otras urbes del país.
Pero hoy que pasaba por la avenida Demetrio Mendoza, la principal del barrio San Luis, reflexionaba en que siendo esta una ciudad tan desigual en sus construcciones, esto es, que junto a edificaciones bonitas existen otras de mal aspecto, en ruinas o abandonadas, el turista que sale del hotel Bolívar tiene que ver los horribles ranchos ubicados antes de la subida de Cuatro Vientos, de techos de hojalata, a cuyo lado, en la vía pública, se expende gasolina venezolana en pimpinas, se parchan llantas y se ejerce la mecánica automotriz, y en donde también pululan las sancocherías.
El contraste, entonces, con el cercano y moderno Tennis Park Plaza, va a ser inmenso.
O como decimos familiarmente, esos ranchos se tiran todo, se tiran el contorno. x
Ahora, hablemos de una riqueza inexplotada de Cúcuta: el viento. Todos los días – salvo muy pocas excepciones – en Cúcuta ventea mañana, tarde y noche.
Quienes vivimos en edificios altos nos damos cuenta de que se trata de verdaderos vientos huracanados. Vale la pregunta: si la arcilla cucuteña ha sido bien aprovechada en productos como ladrillos, tejas, azulejos, pavimentos cerámicos, porcelana, loza y materiales refractarios, para el consumo interno y para la exportación, ¿por qué otro recurso como el viento, sin ningún costo y abundante, disponible todo el año y a cualquier hora, no se aprovecha igualmente? Se sabe que la energía eólica se emplea principalmente para generar electricidad y mover maquinarias.
Pues bien: ¿en dónde está el inventor o el ingenioso que se le mida a construir un “embalse” de viento para beneficio de la comunidad o al menos de un buen número de hogares? ¡Ahí está el reto!
¡Cúcuta, la primera ciudad del país con energía eólica!
¡Soñar no cuesta nada!
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