Así tituló el periódico La Opinión la noticia con motivo de la visita de Ministro de Transporte, el Director Nacional de Invías y el Director del Instituto Nacional de Concesiones INCO, quienes no salieron bien librados de los justos reclamos de los representantes de la Cámara de Comercio de Cúcuta y gremios de la producción que unidos en torno a la problemática, recordaron al ministro y al máximo equipo en cuanto a la red vial se refiere, sobre los compromisos adquiridos directamente desde la cartera o por intermedio de Colombia Humanitaria.
No tengo la certeza sobre la verdadera historia que llenó de alegría a la comunidad de Norte de Santander relacionada con recursos del Fondo de Calamidades, pero de seguro alguien dijo una mentirilla puesto que el Fondo no quita lo que no ha asignado y entonces todo se trató de un proyecto que presuntamente no tenía el suficiente asidero técnico y por ese motivo Planeación Nacional no avaló la inversión o también, que la partida asignada al Ministerio de Transporte se quedó corta y la solución más fácil fue dejar sin recursos a los bobos del Norte de Santander.
El Fondo de Calamidades tuvo una etapa de desorden total en los meses de Mayo y Junio originada por el acoso de las lluvias en todo el territorio nacional y los desastres no daban espera para la toma de decisiones. La cifra de treinta mil millones de pesos es tan inexacta e irrisoria tanto en su monto como en el alcance de las obras porque para cuantificar un proyecto vial se requiere algo más que intuición y por esa razón nuestro departamento nuevamente quedará aislado habida cuenta que hay más sitios críticos que intenciones de gobierno nacional en ayudar.
Alguien debe investigar cuáles fueron los proyectos que no recibieron el aval de DNP, y determinar responsabilidades que saldrán a flote cuando una vez más nos encontremos totalmente incomunicados por falta de carreteras. En ocho meses de buen tiempo trascurridos fue muy poco nada lo que mejoró la vía que de Cúcuta conduce a Pamplona y la única “sabia” solución para ese gravísimo problema fue la desviar los vehículos de carga por la vía a Ocaña que ya cumple cincuenta y cinco años en construcción.
Agregó el ministro: “No voy a prometer cosas que no se puedan cumplir…debo recoger una lista grande de promesas incumplidas hechas en el pasado…”. Esa frase deja en el aire cualquier solución a corto plazo y con el hecho de poner la cara no va a solucionar absolutamente nada.
Las confesiones del ministro dejan claras huellas de un marcado distanciamiento con la pasada administración y tal como van las cosas, pasarán cuatro años más y no tendremos ni siquiera aquellas vías construidas hace cuatro o cinco décadas. A mi modo de ver las cosas y sin ser pesimista ya es tarde para atender la red primaria y como dicen las monjitas: “recemos todos, no hay nada más que hacer, nos dejaron solos”.
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