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Editorial
Virtud para hacer el bien
Si empezamos por definir la palabra virtud encontramos que son muchas las acepciones del término y puede encontrarse en las personas y en las cosas, siempre con la significancia de que obra haciendo el bien.
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Viernes, 24 de Junio de 2011

Del latin virtus- virtutis: es la actividad o fuerza de las personas, o las cosas para producir o causar sus efectos benéficos.- Eficacia de una cosa para conservar o restablecer la salud corporal. ‘Fuerza, vigor o valor.-Poder o potestad de obrar’. Disposición constante del alma para las acciones conforme a la ley moral.- Acción virtuosa o recto modo de proceder. (Diccionario de la Real Academia Española)  Cuando se hace alusión a los actos personales se define como: “Hábito de obrar bien, independiente de los preceptos de la ley, por solo la bondad de la operación y de conformidad con la razón natural”. La Virtud es una cualidad humana, generalmente aprendida para llevar a cabo acciones que redunden en beneficio  propio, o bien, con mucho más mérito, encaminadas directamente al beneficio de otro, u otros.

Hay unas virtudes que son generales, o clásicas de occidente, llamadas cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y la templanza que a su vez contrarrestan algunos vicios, y han sido incorporadas a distintas religiones.

Las virtudes teologales: Fe, esperanza y caridad tienen como objeto directo a Dios.

La palabra derivada de virtud más conocida y admirada es el virtuosismo, que es el dominio de la técnica de un arte y es propia del virtuoso. También es la habilidad para superar dificultades y evitar consecuencias negativas.

A mi modo de entender, la definición que más se ajusta a virtud, es aquella que aparece como un hábito para obrar bien, independiente de las leyes existentes, o principios religiosos. Solo se actúa bien, porque es lo ético, lo moral y lo justo. Además le nace a uno hacerlo, sin pensar nunca en compensaciones, aunque a la postre hay algo de esto último: una paz interior, producto final de haber obrado correctamente, de sentirse útil en el momento que era necesario. Tal vez se confunda con la caridad, pero igual… ésta también es una virtud.

Si como dijimos anteriormente, la virtud es aprendida, es obvio que esta provenga inicialmente del hogar en que nacimos, nos criamos y crecimos; y luego sigue la virtud ejemplarizante de nuestros maestros y de algunas personas excepcionales que lo dan todo por obrar correctamente y en beneficio de terceros… del  agobiado prójimo.

Cuan golpeada se halla la virtud en nuestra atribulada Colombia, y como la desesperanza se apodera de los buenos ciudadanos, ante el virtuosismo, aquí si negativamente, de muchos políticos y servidores del Estado para manejar a discreción el tesoro público, los bienes y todo aquello que se ha conseguido con el sagrado dinero de los contribuyentes.

Vale la pena preguntar: ¿Cuánto le dura a un pueblo la virtud de la paciencia?

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