Los enredos jurídicos que no terminan de resolverse y la falta de una actitud plenamente decidida para solucionar esa situación en forma definitiva, han hecho que los días sigan pasando y las cosas, para vergüenza de la ciudad, continúen inmodificables. Por ahora en el paisaje céntrico lo único que hemos logrado es un agujero enorme convertido en basurero.
Los nuevos giros entorno a este sitio van en el sentido de convertirlo en un centro de convenciones, como tal parece ser la intención del alcalde Donamaris Ramírez y el gobernador Edgar Díaz. Acompañados de otros dirigentes regionales dieron a conocer sus planes al viceministro de turismo, pero por lo que se sabe según nos contó La Opinión el viernes pasado, al funcionario de la capital ese proyecto no le gustó, le hizo reparos y muy seguramente no lo encontrarán viable. Así las cosas, no hay modificación en ningún sentido y el hueco quedará ahí por otros meses o años.
De otro lado, es apremiante que esta ciudad cuente con un centro de convenciones que pueda aglutinar a un gran número de visitantes y asistentes a un congreso o convención nacional o internacional. Los sitios hoy disponibles para este tipo de eventos se quedaron pequeños. Una obra de este tipo ayudaría a jalonar el turismo hacia esta ciudad que necesita ofrecer y vender sus productos ante la escasa afluencia de los visitantes que otrora venían de Venezuela.
El centro de convenciones también promovería la construcción de obras de hotelería con altos estándares de calidad, de lo cual también adolecemos. En Bucaramanga hace rato se construyeron hoteles de cinco estrellas y prestan servicios de muy buena calidad, aquí hasta ahora no tenemos nuevas inversiones en ese campo. El proyecto de construcción de un hotel en la calle once con la avenida segunda este, es el primer paso que se da en este empeño de dotar a la ciudad de un moderno hotel.
Se requiere una solución al problema del hecho Bavaria, con la construcción de un centro de convenciones como se está mencionando ahora, o se construya el parque tal como fue concebido en un principio, o así sea sólo rellenarlo y sembrar allí un bosque urbano, pero hay que hacer algo para librarnos de ese adefesio. ¿Y por qué no volver sobre el proyecto original de construir el centro de convenciones en Villa del Rosario? Esas vueltas y revueltas sólo logran enredar las cosas y retrasar innecesariamente obras que significan progreso.
Un apunte final. Llama la atención que en la lista de participantes en la reunión con el viceministro de turismo en Bogotá, está el congresista Carlos Hernández Mogollón, ¿no es él quien está entre los implicados con el cambio de destino del lote de Bavaria y hace parte del lio jurídico alrededor del mismo?
Authored by
