Como indicador de desarrollo social la pavimentación de vías en una sociedad es el resultado de muchas cosas, de buen gobierno, de planificación, alcanza a medir desde luego hasta niveles de corrupción que existan en un país, en fin, muchas cosas.
España tiene el 99% de sus carreteras pavimentadas, porcentaje que confrontado con el que registran algunos países Latinoamericanos, las diferencias son tan significativas y alarmantes que muestran por ejemplo en el caso nuestro, que si de verdad se va a firmar la paz, que a la guerrilla deberíamos ponerla es a pavimentar carreteras. El estudio indica que Méjico tiene un 36,4%, Venezuela 33,6%, Argentina 30%, Chile 23,3%, Ecuador 14,8%, Brasil 13,5% y Colombia 10,3 %. Luego en el segundo mandato del presidente Santos hay mucho por hacer.
En primer término llama la atención las diferencias tan enormes con los países europeos. A pesar de la crisis económica que viven algunos países del viejo continente, los más de 500 años del descubrimiento y 200 de independencia no han sido suficientes para que las distancias se acorten, y muestran que como sucede en el caso nuestro seguramente nuestra confrontación interna nos ha pasado una cuenta muy alta en materia de desarrollo.
Particularmente de dichas estadísticas llama la atención el porcentaje de carreteras pavimentadas de países como Chile, de quien hace ya varios años muestra el país austral como una de las mejores economías de esta parte del mundo y sin embargo, indicadores tan importantes como este aún muestran un rezago muy alto. De Brasil probablemente habrá que entender la extensión de su territorio, aunque por tratarse de una de las economías más fuertes del mundo, la octava del planeta, el atraso es muy significativo. Tendremos que irnos acostumbrando a que en el caso de Ecuador nos supere no sólo en ese tema, sino en otros indicadores como el de la calidad de la educación.
Y nuestro nivel más que preocupante, desnuda nuestra incapacidad para realizar obras, el grado de corrupción y la desidia. Esta sola estadística muestra el nivel de dificultad que tenemos para firmar TLC con otros países, puesto que el nivel de competitividad para transportar un producto en nuestro mismo territorio es manifiesto. Transportar un producto de Bogotá a Buenaventura, o nosotros de aquí a Ocaña, resulta un gran esfuerzo.
En nuestro caso, el ejemplo más indicativo e inexplicable de ese atraso los vemos en la vías de Cúcuta hacia Tibú u Ocaña, para no hablar de lo que podría ser un viaje hasta El Tarra o San Calixto. El sólo hecho de pensarlo suena casi a misterioso Ahora que hablamos tanto de paz. Ineludiblemente el tema de la pacificación del país va de la mano de muchos otros temas, como este de la pavimentación de las carreteras, y más en casos en donde hay zonas en las que existen reservas de petróleo que no le han dejado a la comunidad ni siquiera una vía pavimentada.
Así es muy difícil salir de un conflicto, porque la gente con sus protestas comienzan a tener razón. Por ello, ¿qué tal que ahora que se habla de justicia transicional, antes que la guerrilla se convierta en otras bacrim después de la firma de la paz, más bien pavimenten carreteras?
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