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Editorial
Y se perdió ‘El elefante’
En el año 2001 se colocó en la avenida O con calle 12 una escultura bautizada “Estructura en forma de O”. Obra del maestro Jaime Calderón, con el apoyo de dineros públicos, se le donó al municipio de Cúcuta. Con un peso de 3.5 toneladas en puro hierro y un volumen de 7 metros de alto por 3 de ancho, se utilizaron dos grúas, una veintena de obreros, arquitectos e ingenieros y el cerramiento por varias horas de la vía para su instalación.
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Miércoles, 8 de Octubre de 2014

Corpocero mediante convenio que tiene suscrito con la Alcaldía se encargo de su cuidado por formar parte del mobiliario urbano. En el 2009, Aguas Kpital ante la necesidad de adelantar unos trabajos de mantenimiento de su red, desmontaron la escultura y como por arte de magia no se sabe hasta el momento donde se encuentra. Parodiando a monseñor Rubiano por el caso de los dineros del narcotráfico que supuestamente ingresaron a la campaña del presidente Samper, donde sarcásticamente dijo que el elefante había ingresado a la sala de la casa y no se dieron cuenta, aquí se perdió y

nadie sabe donde se encuentra. La hija del maestro, denunció el caso en la Procuraduría Provincial en el 2010 y no han resuelto nada. Claro que el proceso ha tenido serias dificultades, con expediente extraviado incluido. Se acercó al Concejo Municipal encargado del control político y la plenaria  conformó una comisión para que indagara lo pertinente y desde 2010 se está esperando el resultado de estas pesquisas.

Me viene a la memoria, por ser pertinente, la pérdida en iguales circunstancias de la cúpula de la antigua aduana y posteriormente de Tránsito Municipal en la av. 7 entre calles 10 y 11, que dicen los historiadores, iba para Calcuta y por equivocación nos llegó a Cúcuta, también en hierro. Por la similitud diría que es el mismo cartel del hierro que hizo de las suyas. Me tiene aterrado es la indiferencia de las autoridades. La Constitución y la ley son pródigas en normas que protegen el patrimonio cultural y el espacio público en su integridad.  Pero la Procuraduría, la Contraloría, la Personería ni

se inmutan. Y la Alcaldía por ser directamente  responsable y propietaria del mobiliario urbano, desde el año 2009 que se extravió, no ha dicho ni pío. Esperamos que a raíz de la presente columna, que  debe ser tomada como denuncia pública, la Fiscalía y el  actual alcalde Donamaris, como hombre cívico, conformen un bloque de búsqueda que por lo menos si no se logra rescatar, (porque la fundieron) la valiosa escultura para el sitio en que se encontraba, se responsabilice a los angelitos que birlaron al municipio y por ende a la ciudadanía de una obra artística que a precio de hoy tiene un valor de quinientos millones de pesos.

Y como complemento, sería efectivo que los medios de comunicación colaboraran en la presente campaña. ¡La indiferencia nos mata! Está para Ripley o mejor para Pirry.

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