“¡Ayúdenme, por favor!”, gritaba, en medio del dolor y el desespero, una mujer que, arrodillada en el suelo, sostenía el cuerpo ensangrentado de Freddy Alexander Tamara Sequeda en pleno centro de Cúcuta. A su alrededor, una multitud enmudecida observaba estática la escena.

Ocurrió pasadas las doce del mediodía de este sábado, 5 de septiembre, cuando dos hombres que se movilizaban en una motocicleta llegaron hasta uno de los numerosos puestos ambulantes ubicados en el centro de Cúcuta. Específicamente, arribaron a la avenida 7 con calle 8, pero no iban a realizar ninguna compra, sino a cometer un crimen.
Uno de ellos se detuvo frente al vendedor, desenfundó un arma de fuego, le apuntó directamente a la cabeza y disparó en repetidas oportunidades. El primer tiro lo recibió mientras permanecía de pie, pero incluso después de que la víctima cayó desplomada al suelo, los disparos no cesaron. En total, fueron tres.
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Mientras los criminales huían del lugar, dejando atrás un enorme charco de sangre, el caos se apoderó de esta concurrida zona. Decenas de compradores, vendedores y transeúntes fueron testigos de primera mano de lo sucedido.
La primera en reaccionar fue una allegada de la víctima, quien se arrodilló junto a él, le sostuvo la cabeza y pidió auxilio, pero este tardó en llegar. Para ese momento, el hombre se encontraba gravemente herido. Aun así, fue trasladado desde la escena hasta un centro asistencial, al que llegó sin signos vitales.
Las autoridades ya avanzan en la investigación para esclarecer los móviles detrás de este nuevo homicidio ocurrido en el centro de la ciudad, donde los agresores actuaron sin importar la presencia de decenas de personas, entre ellas menores de edad.
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