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Ocaña
Campesino de ocaña da lección de vida
45 años tiene Víctor y pese a la negligencia de las empresas de salud, el hombre vive feliz con su pierna de madera.
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Viernes, 29 de Mayo de 2015

En la finca San Isidro de la vereda El Rodeo, corregimiento Buenavista de Ocaña, cobra vida una historia de admirar. Víctor Manuel Quintero Sanjuán, de 45 años, se cansó de esperar una prótesis que debía darle una empresa de salud y fabricó una en madera.

“Estaba cansado de ir al pueblo -con la ayuda de bastones y muletas- a buscar los equipos de ortopedia y la respuesta siempre era que debía esperar. Decidí cortar un árbol de roble y poco a poco fui tallando una pierna para buscarle solución a la necesidad de caminar”.

Todos los días, al levantarse, Víctor se amarra con cauchos y cabuyas la pesada prótesis a su cadera. Luego se monta en una bicicleta y sale a recorrer las fincas donde trabaja recolectando café y eliminando las malezas de cultivos de fríjol. Con esa labor consigue el sustento para su esposa, tres hijos y su mamá. En su finca, además, tiene un pequeño trapiche y un criadero de cerdos.

Víctor recuerda que hace ocho años salió a una montaña a montar un trampero para cazar una bestia que estaba arrasando los cultivos, con tan mala suerte que se resbaló y la escopeta se disparó.

Una esquirla se le incrustó en la rótula y le tuvieron que amputar la pierna, pese a los esfuerzos de los médicos para que no perdiera la extremidad.

Desde entonces estaba luchando para conseguir una prótesis. “La ilusión se fue desvaneciendo, pero el deseo de caminar fue más fuerte, así que decidí tener una pata de palo”.

El hombre cuenta que lo primero que hizo fue hacerse una imagen mental de cómo quedaría la extremidad de madera. Luego eligió el roble por su resistencia y tallando sin tener experiencia en ese arte, le dio forma a la pierna.

Para Víctor la pierna en madera es una herramienta esencial para alimentar a su familia. Él, riéndose de las pruebas que día a día le pone la vida, dice que ahora da pasos de gigante y que si se cae no sufre ni un rasguño.

Sin embargo, no pierde la esperanza de conseguir una prótesis que tenga más flexibilidad.

Uno de los momentos más duros por los que ha pasado Víctor es cuando un amigo se accidentó y también perdió una pierna. Él, a diferencia suya, se encerró en un cuarto.

“Los familiares me pidieron que le hiciera una prótesis de madera y cuando estaba animado viendo que yo caminaba, él murió”.

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