El programa Subsidio Integral Directo de Reforma Agraria (SIDRA) fue aprobado hace más de dos años por el Ministerio de Agricultura y el Instituto de Desarrollo Rural (Incoder).
El objetivo era beneficiar a 150 familias campesinas desplazadas y víctimas de la guerra. Sin embargo, la ejecución no se ha iniciado.
Es un proyecto piloto del país que se debe adelantar en Ocaña y en Ábrego. A los campesinos se les debe dar una contribución para la compra de tierras y desarrollar proyectos productivos.
Aproximadamente $42 millones se entregarán por familia. De acuerdo con Germán Gómez García, director del Incoder en Norte de Santander, la Corporación Colombia Internacional acabó de seleccionar 50 predios para que el instituto los evalúe técnica y jurídicamente.
“La meta es que el diagnóstico resulte positivo poder proceder a la adquisición de predios y a la ubicación de las familias. Tenemos en estos momentos un avance del 50 por ciento en las visitas”.
Los campesinos están a la expectativa porque después de más de dos años de espera entregar los primeros terrenos. Los desplazados son quienes escogieron y propusieron las fincas.