El alcalde de Río de Oro, Manuel Rodolfo Márquez, dio a conocer que que desde el año pasado está afectado el suministro de agua en esa población del sur de Cesar, como consecuencia de la intensa sequía, lo cual ha generado graves problemas sociales.
Además, los campesinos reportan pérdidas de cultivos y por ende disminución de las finanzas.
Con el paso de los días la situación se torna insostenible y desde mediados de junio el alcalde Márquez hizo la declaratoria de calamidad pública, como mecanismo para recibir apoyo del Gobierno Nacional. Sin embargo, todos los esfuerzos han sido en vano.
“Hemos tocado puertas en el Ministerio de Agricultura pero infortunadamente en época de emergencia las soluciones llegan tardías y hemos tenido que comprar agua en Ocaña a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (Espo)”, manifestó Manuel Rodolfo Márquez.
El mandatario indicó que se vio forzado a comprar agua para suplir el líquido a 7.000 personas del sector urbano de Río de Oro porque el caudal que lo abastece se secó.
En la zona rural se han perdido los cultivos, representados en 3.000 hectáreas plantadas.
Además, han muerto bovinos y aves de corral que se han visto afectadas por el intenso verano. Por su parte, la Alcaldía ha llevado agua por acarreos a los distintos barrios y hace inspecciones en las cuencas hídricas de las quebradas La Toma, La Marcelina y en el río Oro, que lleva el nombre del municipio.
La crisis la han soportado con carros cisternas y autos acondicionados para transportar agua para el consumo humano, porque no han recibido la ayuda que requieren del Gobierno Nacional.
“Nosotros los que estamos al frente tenemos que sufrir muchas veces la impaciencia y la incomprensión de nuestras comunidades pues se nos ofrece tanto y poco llega”, declaró el alcalde Manuel Rodolfo Márquez.
El funcionario manifestó que el año pasado se consiguió con la Unidad de Gestión del Riesgo 60 toneladas de alimento para animales y siete tanques de almacenamiento de agua.
Los mismos fueron instalados en los barrios que más padecen el verano, pero no son suficientes por la cantidad de damnificados de la intensa sequía.
