En 2014, la Gobernación de Norte de Santander anunció el desembolso de $7.000 millones para la ejecución de proyectos de vivienda, asistencia técnica a campesinos y construcción de 30 reservorios de agua. Sin embargo, las comunidades denuncian que todo quedó en palabras.
De acuerdo con el coordinador de desarrollo rural, José Luis Amaya, el proyecto de mejoramiento de vivienda rural se espera desde 2013. “El año pasado comenzaron los trámites y no avanzan”.
El funcionario también expresó que la Gobernación le dio el visto bueno al proyecto de reservorios de agua, ubicados estratégicamente en las veredas de Ocaña.
“Se gestionó inicialmente con Corponor y el presupuesto pertenece a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos”, dijo Amaya.
Para conseguir que la iniciativa fuera certificada por la Alcaldía de Ocaña, previamente se hizo un trabajo concertado con las comunidades campesinas y se envió la documentación para constatar en donde se debían construir los reservorios.
Amaya señaló que la preocupación de los campesinos es que con el proceso electoral se retrase el desembolso de los recursos, requeridos para superar el impacto de la sequía.
Sin embargo, Norela Arenas, directora de la Unidad de Gestión del Riesgo en Norte de Santander, aseguró que el contrato fue aprobado y entrará en fase de ejecución. Pese a ello no entregó más detalles.
No obstante, la coordinación de desarrollo rural de Ocaña señaló que se han vuelto a escuchar rumores sobre movilizaciones de campesinos por el incumplimiento de las promesas del Gobierno Nacional.
Este suceso afectaría en gran medida a los municipios de Ocaña y de Tibú.
Los acuerdos fueron firmados en las mesas de interlocución entre el Gobierno Nacional y los agricultores.
A pesar de que las familias favorecidas fueron notificadas sobre el proyecto de mejoramiento de vivienda rural y otras sobre el subsidio por ser víctimas de la guerra, hay ineficiencia en la aplicación de los recursos.
“Por ejemplo, respecto al Incoder tiene muy poco personal para tantas responsabilidades y planes por ejecutar”, explicó José Luis Amaya.
Sumado a ello está la imposibilidad para validar los requisitos y la larga tramitología. Estas son dos de las problemáticas de las que más se quejan los productores del municipio de Ocaña.
