En Ocaña se certificaron 152 campesinos como productores agrícolas, luego de tres años de un proceso educativo y empresarial con la Asociación de Hortalizas y Frutas de Colombia (Asohofrucol) y la Alcaldía de Ocaña.
Las personas que culminaron el curso corresponden a los corregimientos del Agua de la Virgen, Otaré, Cerro de las Flores y El Puente.
Los contenidos de la capacitación giraron en torno al fomento de la producción, comercialización, a la sostenibilidad de los sistemas agrarios y al fortalecimiento de la asociatividad.
“El campo debe ser una empresa fructífera que manejen los mismos agricultores y es necesario terminar con el monopolio que ejercen los intermediarios en la comercialización, quienes al final se quedan con la mayor rentabilidad”, dijo José Luis Amaya, coordinador de Desarrollo Rural.
Este objetivo se está logrando a través de la conformación de asociaciones rurales para que puedan vender directamente a los consumidores mayoristas y almacenes de cadena.
“Para que los productores puedan ingresar a ese tipo de mercado es necesario certificarse en buenas prácticas agrícolas y cumplir con las especificaciones del Instituto Colombiano Agropecuario”, indicó José Luis Amaya.
La primera fase se logró, ahora viene la adecuación de las fincas en donde la universidad Francisco de Paula Santander con sede en Ocaña, diseñará un protocolo de fácil aplicabilidad con componentes estructurales, ambientales y productivos.
Los sembradíos de la región se han caracterizado por productos como el aguacate, lulo, limón tahití y demás cítricos.
Las asociaciones de la provincia de Ocaña se vincularon este año a Frutinorte Export buscando una estrategia de comercialización y nuevos mercados.
“La idea es que los grupos rurales puedan cofinanciar los programas que ellos requieren para invertir en su finca y buscar los recursos necesarios para cumplir con la normatividad acerca del mejoramiento de sus propiedades”, indicó Amaya.
Las adecuaciones se refieren a poseer unidades sanitarias con pozos sépticos, construcción de casetas de almacenamiento para los agroquímicos, la infraestructura necesaria para el triple lavado, la pos cosecha y la clasificación de las frutas.
Es un proyecto que inicia con la certificación de los productores y el acompañamiento en la estrategia de comercialización por parte de Frutinorte Export y finalmente la transformación de lo producido.
De esa forma se espera que los campesinos empiecen a dar nuevos resultados.
