La naturaleza demostrando su poderío, su empoderamiento y dominio coloca en jaque en muchas ocasiones al hombre. Consecuentemente los verdaderos dueños del planeta tierra son los elementos naturales que la conforman. El fenómeno del Niño, es un suceso que ocurre periódicamente incidiendo en el calentamiento del océano Pacifico producido por la presencia de vientos que cambian de dirección afectando a todo el mundo. Es un ciclo natural que lleva a catástrofes como inundaciones en algunos países, como incendios forestales en otros por las altas temperaturas.
Nuestro país actualmente está sufriendo los embates de ese niño “inquieto”. Los incendios que azotan los departamentos de Tolima, Valle del Cauca y Norte de Santander reportados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), demuestran que aunado a este fenómeno natural los comportamientos humanos ayudan a exacerbarlos. Se ha reiterado que existen manos criminales en algunos de esos incendios y puede ser posible si en la mente resquebrajada de algún individuo le encanta ser pirómano, que sería la explicación más razonable porque de otra forma no creo que exista un ser humano tan malsano para dañar un ecosistema que solo nos brinda beneficios.
Las pérdidas económicas, ecológicas y productivas ya suman millonarias sumas y conforman un panorama devastador especialmente en el sector agropecuario siendo lógicamente el Tolima el más afectado que ha sido declarado en calamidad pública. Según las cifras actualizadas de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) el impacto directo por el fuego equivale a $ 4.494 millones y la muerte de más de 15 mil bovinos llena de desesperanza el sector. Y es que no es pequeña la cifra de incendios forestales. 438 en más de 191 municipios.
A nivel mundial también los eventos catastróficos señalan una visión apocalíptica para aquellas personas que ven la relación con profecías bíblicas,pero desde el punto de la ciencia todo esto es solo consecuencia de la acción del hombre induciendo a un calentamiento global acelerado impulsado por la explotación de combustibles fósiles, la deforestación acelerada de nuestras selvas para utilizar en la ganadería y en cultivos ilícitos
La solución es drástica y casi imposible, aunque algunos países ya han iniciado con éxito el cambio hacia la utilización de energía limpias. Sin embargo, la industrialización, el avance tecnológico y el uso desmedido que hacemos de todas estas áreas conducen inevitablemente a la afectación de nuestro querido planeta tierra.
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