El objetivo de revivir esa ofensiva es enfrentar a las organizaciones armadas ilegales que tienen convertido a Norte de Santander, particularmente la región del Catatumbo y a Cúcuta, en un polvorín criminal que llega hasta la frontera.
La operación fue dispuesta bajo la instrucción presidencial de reforzar militarmente y de manera transitoria la seguridad en Cúcuta. De hecho, 500 soldados de operaciones especiales urbanas ya patrullan las calles de la ciudad desde la noche del 29 de octubre, como parte de la militarización ordenada por el presidente para contener la escalada de violencia en la capital de Norte de Santander.
El despliegue incluye vehículos blindados, controles en sectores críticos, requisas y operaciones conjuntas con la Policía. También contempla labores de vigilancia con apoyo de la Fuerza Aérea, para recuperar el control territorial y enfrentar a las estructuras criminales que operan en esta zona de frontera.
De acuerdo con la presentación oficial, la campaña tendrá cinco ejes de acción: recuperación territorial, protección de la población, ofensiva contra las estructuras y economías criminales, integración de inteligencia y judicialización estratégica, y fortalecimiento de capacidades críticas.
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La conducción estará a cargo del Comando General de las Fuerzas Militares y de la Dirección General de la Policía, mediante sus respectivas cadenas de mando. Uno de los principales objetivos será enfrentar al Eln y al frente 33 de las disidencias de las Farc y a las demás estructuras ilegales que tienen presencia en la región.
De la Espriella impartió una instrucción directa a los comandantes: “Tienen que recuperar la autoridad del Estado en el Catatumbo y derrotar a las estructuras terroristas que someten a sus comunidades”.
El presidente explicó que las medidas anunciadas responden a un plan más amplio para recuperar las condiciones de seguridad en Norte de Santander y rechazó que las estructuras criminales utilicen los corredores fronterizos para sus actividades ilegales.
“No acepto, repito, no acepto que las organizaciones terroristas pretendan controlar nuestros pasos fronterizos, traficar con drogas o personas o utilizar el territorio colombiano para desarrollar sus actividades criminales”, sostuvo.