La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, esta semana a Colombia marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones diplomáticas entre los dos países, pero las tareas bilaterales que vendrán en los próximos cuatro años van más allá de un encuentro amigable.
La primera lectura del encuentro, para empezar, es que el tono de confrontación que caracterizó la relación con el Gobierno Petro, va a ser remplazado por uno de cooperación, para lo cual es muy útil la relación personal que existe entre Rubio y De la Espriella, que se hizo evidente en la visita.
"La propuesta de un diálogo bilateral de prosperidad abre un espacio para impulsar proyectos estratégicos. Colombia tiene talento, capacidad productiva y una ubicación privilegiada para aportar a las cadenas de valor estadounidenses. Contamos, además, con la voluntad de ambos gobiernos para profundizar el comercio y la inversión", señaló María Claudia Lacouture, presidenta de Amcham.
Sin embargo, los resultados de la reunión empiezan ya a dejar dudas. Los temas a los que se refieren los memorandos de entendimiento que firmaron Rubio y De la Espriella, en materia de cooperación en energía nuclear y procesamiento de minerales críticos y tierras raras, son más asuntos de interés de Estados Unidos que de Colombia, pero los que interesan al país, como el tema de aranceles no tuvieron un mayor desarrollo.
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El dilema de los aranceles
Incluso, antes de la llegada de Rubio, De la Espriella había asegurado que en varias oportunidades tuvo diálogos telefónicos con él y con el mandatario estadounidense, Donald Trump, con el objetivo de que se suspendan o reduzcan los aranceles del 12,5% impuestos a productos nacionales, tras lo sucedido con el terremoto y en busca de un alivio económico.
Aun así, entre los resultados del encuentro no se mencionó el tema.
En se sentido, señalan desde Amcham que este es un tema que va en buen camino a que exista una revisión más profunda, pese a que de momento no se dio una respuesta ante la búsqueda de una salida bajo un acuerdo bilateral.
"El mensaje hace viable una revisión al acreditar avance técnico y disposición política, aunque todavía no define tasa, productos o fecha. Va en buena línea para que se puedan disminuir", señaló Lacouture.
Por su parte, Manuel Camilo González Vides, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, asegura que esta reunión solo es el inicio para abrir la puerta a negociar aranceles y acuerdos económicos, porque es algo que tomará más tiempo.
"Para Estados Unidos no es un asunto de corto o mediano plazo que puede ser lo de la tragedia del desastre, a ellos les importa mucho más las cuestiones de largo plazo como tener el mercado colombiano y ponerle freno a China y los acuerdos que puedan tener en Colombia", explicó.
El alcance de la seguridad y el poder de EE.UU.
El encuentro Rubio – De la Espriella dejó en claro que la premisa de ambos gobiernos es luchar por la seguridad y contra los grupos criminales transnacionales, dejando sobre la mesa el inicio de un Plan Patriota siglo XXI para compartir capacidades y operaciones tácticas y técnicas contra el narcotráfico.
No obstante, más allá de estas opciones, quedó una gran estela de duda sobre hasta que punto los Estados Unidos va a tener una intervención directa en Colombia, tomando como punto las operaciones conjuntas, la posible presencia de bases militares americanas en Colombia y otras acciones que el mismo Rubio no descartó.
Para el analista, es necesario que ambos países sostengan nuevos encuentros para definir este asunto y dejar en claro hasta qué punto la soberanía colombiana pueda estar o no afectada de acuerdo con las decisiones sobre este tipo de operaciones, dejando como antecedente lo que sucede en Ecuador o las bases militares que se permitieron en el gobierno de Uribe.
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"En Ecuador hay un margen donde fuerzas estadounidenses dirigen, pero no entran al campo para atacar. Falta decidir si se queda con el modelo ecuatoriano o si Colombia propone otro tipo de modelo que puede ser menos o más directo por parte de EE.UU en territorio colombiano. Al estar abierto se deja una caja de pandora", explicó González.
Además de que un posible tránsito de tropas extranjeras en el país tendría obligatoriamente que ser aprobado por el Senado, lo cual provocaría un fuerte debate sobre el tema en el legislativo.
El fin de la descertificación
Otro de los puntos vitales para Colombia tiene que ver con la certificación en la lucha contra las drogas, que perdió durante la administración anterior. Según explicó Marco Rubio, "si siguen esa trayectoria no hay duda de que esa certificación va a cambiar”.
Aunque es una decisión que también tiene tintes políticos, para Manuel Camilo González, las demostraciones realizadas por De la Espriella en temas de extradiciones, desarticulaciones de grupos criminales "son puntos a favor y van en buen camino" para que el país vuelva a estar certificado, pese a que el tema no se haya tocado en el encuentro.
"Estamos en una luna de miel en el nuevo gobierno, pero con los Estados Unidos y específicamente con la administración Trump hay que dar resultados para que sea una relación armónica, sumado a que estar en el Escudo de las Americas es un tipo de blindaje hacia una buena relación", agregó González.
Esta postura también irá de la mano del apoyo económico que Estados Unidos pueda entregar a Colombia, cuya decisión está en manos del Congreso estadounidense. La decisión dependerá mucho de las relaciones bipartidistas que se consoliden bajo el trabajo de la nueva embajadora María Consuelo Araujo y en el marco de los resultados de las elecciones de medio termino que se darán en noviembre.
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