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Descentralizar sin olvidar a Barco
Esto no es nuevo, las regiones siempre han buscado la descentralización.
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Jueves, 6 de Agosto de 2026

En dos días, Abelardo de la Espriella comienza un gobierno en el que busca descentralizar al país después de décadas de un predominio -exasperante, dicen algunos- de Bogotá.

Esto no es nuevo, las regiones siempre han buscado la descentralización. Una vez, los liberales radicales plantearon que el mejor modelo político-administrativo era el federalismo y a los gobernadores se les dio autonomía fiscal, militar y política -y más- (1863). Otra vez, los antioqueños lanzaron un movimiento de independencia, “Antioquia Federal” para liberarse del yugo bogotano (1990) y los caucanos prometieron que se iban a unir a Ecuador en medio de la “Guerra del Cauca”(1832).

Estas apuestas, unas buenas otras muy malas, no parecen realizables en este momento. Virgilio Barco, sin embargo, sí tiene una enorme vigencia cuando se trata de hablar de cómo descentralizar Colombia, pues él mismo buscó darles más autonomía a las regiones a través del Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) que coincide de una u otra manera con lo que De la Espriella propone.

Las regiones van a tener más recursos luego de que se aprueba la ley de competencias, que reglamenta la reforma al Sistema General de Participaciones, pero no se sabe quién va a liderar la tramitación de los recursos destinados. ¿Serán los poderes locales, la alta gerencia de las regiones o la unión de todos?

Cuando llegó a la Casa de Nariño -ahora hay que hablar del Palacio de Barranquilla-, el expresidente cucuteño se encontró con esa desafíos que era manejar los actores que hacían de intermediarios para traer o administrar los recursos en las regiones.

Para resolverlo, Barco implementó el Plan Nacional de Rehabilitación. Como su apuesta era descentralizar las regiones, la intermediación se la quitó a  los congresistas de los dos partidos políticos, quienes, además, se estrenaban bajo el esquema gobierno-oposición y ya no tenían -en el caso de los conservadores- participación en el gobierno nacional.

La Alta Consejería para las Regiones creada por De la Espriella parece que hará las veces de intermediaria y auditora -para esto, también, están los organismos de control- y destinará los recursos a los poderes regionales sin que -así parece- medien los congresista, los lobistas y otros poderes regionales.

En ese sentido, la función de los congresistas terminaría siendo sólo legislativa. Los congresistas ahora tendrían que dedicarse a hacer leyes y ejercer el control político, pero perderían su rol de intermediarios entre el gobierno central y las regiones a través de contratos interadministrativos y otro tipo de formatos para ejecutar obras y proyectos en la región que dicen representar.

A diferencia de Barco, quien logró implementar su modelo respaldado con la fuerza del Partido Liberal y el esquema gobierno-oposición, De la Espriella no cuenta con un partido grande. Hoy lo respalda una coalición de varios partidos en medio de un congresos fragmentado y, creo, aún más transaccional.

Si los congresistas ya no van a ser intermediarios y existe un congreso fragmentado, ¿cómo va a lograr gobernabilidad, que, traducida de una manera más sencilla, es lograr que el congreso apruebe leyes, como la ley de competencias que activa la descentralización real?


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