El sorpresivo regreso de María Corina Machado a Venezuela, venciendo todo tipo de resistencias e inconvenientes, ha devuelto la fe y el entusiasmo de la oposición venezolana, que se iba resignando a que Venezuela fuera indefinidamente un protectorado de los Estados Unidos. Lo que iba generando un sentimiento antinorteamericano en el país, unido a la desconfianza de algunos sectores por medidas como el mega acuerdo petrolero concertado entre Washington y Caracas.
Se están adelantando diálogos entre el gobierno y la oposición. Pero necesariamente deben concretarse reformas indispensables como la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral para ir pensando en unas elecciones realmente democráticas en el país.
Además, María Corina debe encabezar la exigencia perentoria de la liberación de todos los presos políticos, de poner fin a la represión y de hacer el desmonte real del régimen chavista-madurista que quedó incrustado. Ya que, a pesar de la sacada de Maduro, el Cartel de los Soles sigue vigente y los incondicionales del régimen anterior continúan controlando buena parte del país.
Esos son algunos de los retos de María Corina que con su regreso se constituye por derecho propio en la cabeza de una oposición a la que seguramente se le irán sumando muchos.
A pesar del aparente escepticismo del gobierno norteamericano con el regreso de la líder opositora, les será conveniente y deben estar a su lado, ya que la tarea que la dirigente tiene entre manos es gigantesca. Una eventual derrota del partido republicano en las elecciones de noviembre no puede tener como consecuencia un debilitamiento en el apoyo a la oposición venezolana.
No obstante que María Corina viajó a Washington para entregar la medalla del Premio Nobel de Paz a Trump, debe cuidarse y no dar la imagen de ser incondicional del gobierno norteamericano, como lo está haciendo Delcy Rodríguez.
Ha reconocido que sin que haya democracia en Venezuela, no habrá paz en Colombia, por más acciones militares que se realicen en nuestro país. No es posible que el Eln y otros grupos armados encuentren refugio seguro en territorio venezolano. Tampoco María Corina podrá refundar una auténtica democracia doméstica si a esa situación no se le pone fin.
La contribución acertada de Colombia para el retorno de la democracia en Venezuela es indispensable y constituye uno de los retos más importantes de la política exterior de nuestro país.
María Corina Machado no puede defraudar.
PD: Lula da Silva debe agradecer a Trump y a Milei el apoyo incondicional y abierto que dieron a Bolsonaro, que fue factor que contribuyó a su triunfo para un cuarto período, a pesar de que en muchos sectores querían una nueva cara en el gobierno.
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