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Hoy por ti….
A pesar de la tristeza que embarga a toda una nación, la solidaridad surge de inmediato.
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Jueves, 13 de Agosto de 2026

Quién podía imaginar que unas pocas semanas después de los espantosos terremotos que devastaron a varias ciudades de Venezuela, una tragedia similar golpeara a los departamentos colombianos de Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero, principalmente.

Las dolorosas imágenes que nos llegan a través de la televisión estremecen el corazón y nos inducen a preguntar por qué ocurren estas calamidades que afectan a pueblos enteros de manera tan sorpresiva y cruel, pero no hay respuesta posible. Simplemente, la naturaleza aplica sus leyes inexorablemente.

A pesar de la tristeza que embarga a toda una nación, la solidaridad surge de inmediato y los sitios donde se acopian las ayudas individuales se repletan; los gobiernos se movilizan para socorrer a las víctimas y rescatar a los sobrevivientes, y las empresas destinan toda clase de recursos para colaborar. Cientos de rescatistas trabajan en su labor delicada y peligrosa sin descanso entre los escombros de las edificaciones. El país se conmueve.

Afortunadamente Colombia cuenta con entidades especializadas para actuar en los desastres y existen rubros presupuestales destinados a tales fines, aunque sea lamentable registrar que en varios casos no se han salvado de la corrupción oficial.

Aunque no es mi costumbre transcribir escritos propios, no me resisto a traer unos párrafos de mi artículo titulado “Todos por Venezuela” que publicó La Opinión a los pocos días de ocurrir los terremotos ocurridos allá:

“Es necesario agradecer la generosidad de miles de personas que han entregado colaboraciones en bienes, dinero o dedicando su tiempo para aliviar tanto sufrimiento. Y es una forma de fortalecer los lazos de unidad entre los dos países y hacer más sensible a nuestra sociedad que a veces anida resentimientos y rencores que distancian a los ciudadanos. También es una manera palpable de entender que todos podemos ser víctimas de desastres y calamidades para los que debemos estar preparados.”

“Nunca olvidemos que colombianos y venezolanos somos hermanos por la historia, la religión, la vecindad y las razas y que el mayor anhelo es vivir en paz y prosperidad con el esfuerzo de todos.”

Al momento de escribir este artículo se tiene noticia de que el presidente Abelardo de la Espriella decretó la emergencia nacional para atender la calamidad del terremoto. Con ello se agilizará la destinación de recursos del presupuesto para atenderla y se podrá llegar con más eficiencia a resolver las urgentes necesidades de las víctimas. La prontitud de las ayudas es vital para evitar males mayores en aspectos como la salud, la alimentación y el refugio de los ciudadanos. Todos oramos por ellos y deseamos que puedan aliviar su sufrimiento prontamente.


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