El operativo realizado por las Fuerzas Militares el pasado lunes 10 de agosto en el Catatumbo, en el marco de las políticas de seguridad del presidente Abelardo de la Espriella, generó rechazo entre habitantes de las zonas rurales de los municipios de Tibú y San Calixto.
La reacción se produjo después de que tres civiles de la vereda Sinaí resultaran heridos durante el operativo desplegado en la zona.
La redada se llevó a cabo después de que el presidente Abelardo de la Espriella pronunciara su primer discurso, en el que aseguró que el diálogo con los grupos armados había llegado a su fin.
Cabe resaltar que durante el gobierno anterior se realizaron 25 ataques de las Fuerzas Militares colombianas contra diferentes grupos armados, tres de ellos en Norte de Santander.
Reacciones en el departamento
Frente a los recientes bombardeos, Juan Carlos Quintero, directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), calificó la situación como negativa, pues, según afirmó, el Estado debe ser garante de los derechos humanos.
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A su parecer, estas acciones militares no resolverán el problema de seguridad de Norte de Santander, sino que, por el contrario, continuarán afectando a la población del Catatumbo.
“Habitantes de los municipios de El Tarra, San Calixto, Hacarí, Tibú y Sardinata alertaban con preocupación sobre los sobrevuelos de aviones bombarderos, helicópteros y bombardeos desde la base militar de El Tarra hacia la zona norte de San Calixto. Luego, la Personería y la Alcaldía de El Tarra informaron que fueron afectados, presuntamente por miembros de la Fuerza Pública, bienes y personas civiles”, precisó.
Frente a ello, el directivo expuso que estos hechos generan temor ante futuras operaciones militares que puedan vulnerar los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Asimismo, Quintero recalcó que, aunque el Estado tiene el deber constitucional de garantizar la seguridad, la Constitución también lo obliga a buscar la paz.