Hay políticos o dirigentes en la función pública que, sin tener las convicciones que afirman asumir, se presentan como defensores de la democracia. Es un engaño que se deja ver en poco tiempo, pues no resiste la menor prueba de verificación. Y las campañas electorales están plagadas de esa distorsión.
¿Cómo decir que profesa los principios de la democracia quien incurre en prácticas viciadas, como el fraude electoral, en cualquiera de sus formas? Esa degradación de la voluntad popular, relacionada con la escogencia de los legisladores o gobernantes que deciden los asuntos de interés colectivo, es la negación de la legitimidad que deben garantizar.
¿Cómo pretender hacer creer que se profesa la democracia cuando se está del lado de las mafias del narcotráfico o de los grupos paramilitares abanderados del exterminio de sus contrarios mediante operaciones criminales de recurrente genocidio?
¿Y cuál democracia cuando se defienden los factores de la desigualdad social en el país? Consentir la discriminación contra las etnias, el recorte de derechos de la población vulnerable, el marginamiento de quienes piensan de modo diferente, la prohibición del aborto y el ultraje a la unión de parejas del mismo sexo es ejercer una especie de oscurantismo. Es atentar contra la libertad e infundir la plaga del estigma corrosivo en el conjunto de la sociedad.
Las limitaciones o mordazas impuestas a los medios de comunicación son contrarias a la democracia. La ofensiva judicial con la que se busca asediar a los periodistas por decir las verdades que tratan de esconder los protagonistas de actos tramposos es una forma de censura de la libre expresión. Es atentar contra la información de interés público. Es levantar muros de contención a la libertad de prensa, consagrada como garantía de la veracidad en la expresión de los hechos que ocurren en el gobierno.
La democracia también forma parte de las dinámicas de la paz. La aplicación de sus principios fortalece esta causa, porque la irriga en todos los sectores como soporte de la convivencia y de una mejor comprensión de las posibilidades dadas en el desarrollo de la existencia humana.
Además, la democracia estimula la cultura en sus diversas expresiones y abre espacios al conocimiento, ampliando su alcance y la difusión de los saberes, lo que conduce a una mayor comprensión de la vida. Lo cual no les importa a los líderes del engaño.
No hay que dejarse engañar por los falsos predicadores de la democracia. No la asumen por lo que es, sino que la invocan como parte de la demagogia que utilizan en la pesca electoral que les conviene.
Cuando esos falsos defensores de la democracia están en el poder, ejercen la represión para intimidar a sus adversarios, se burlan de la Constitución y no tienen respeto por su pueblo ni les importa la soberanía nacional.
La democracia es un patrimonio público que el pueblo debe proteger para aplicarla en beneficio de la colectividad. Y para el desarrollo del Estado Social de Derecho. En este sentido, resulta necesario desenmascarar a quienes engañan.
Puntada
Congresistas de Norte de Santander, asuman el deber de salvar el proyecto de la Universidad del Catatumbo. Es una función que les corresponde.
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