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Petrodesastre
Y vino la votación de la primera vuelta y a muchos nos tomó por sorpresa. Muchos esperaban el triunfo de Iván Cepeda y no lo logró.
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Domingo, 7 de Junio de 2026

Y vino la votación de la primera vuelta y a muchos nos tomó por sorpresa. Muchos esperaban el triunfo de Iván Cepeda y no lo logró. Creo que lo que ocurrió el domingo pasado principalmente fue un voto contra Petro, contra su mala gestión, en contra del cambio que nunca llegó; mas aún, más que aceptación de su gobierno, muchos de sus seguidores ahora tienen temor por el futuro de Colombia.

Petro se equivocó mucho, fue un desastre, no pudo manejar su egolatría y ahora el país está más polarizado que nunca. Petro no tuvo la dimensión histórica para entender la oportunidad que tuvo de gobernar por primera vez la izquierda en el país. El domingo pasado hubo un plebiscito contra el presidente, y de lejos lo perdió.

Creo que más que una derrota de Cepeda, fue una derrota de Petro. Y es que la derrota de la izquierda les ha costado a muchos colombianos que creyeron que con su triunfo Colombia sería distinta. En mi caso, recuerdo a compañeros de la universidad que murieron en esa lucha: ese fue el caso de Aníbal Díaz, a quien lo mataron con su esposa en Convención cuando aspiraba a la Gobernación de Norte de Santander por la UP.

Recuerdo que quedaron tres niños huérfanos. También recuerdo a mis alumnos de la Universidad Libre que encontraron como primer trabajo en su vida una vinculación con la Fiscalía y fueron asesinados en un operativo en Tibú. Compañeros de estudio como Guillermo Pérez y Javier Barriga. Fueron 5.733 los militantes asesinados en la UP. Recuerdo los asesinatos de Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo Leal y Carlos Pizarro Leongómez, quienes creían en una nueva Colombia con un gobierno de izquierda, y no llegaron nunca.

Petro tuvo esa oportunidad y la desperdició. A él le sucede algo parecido a la “historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, aquel personaje en Londres que durante el día posaba como un médico muy prestigioso y en realidad era un ser siniestro.

Hay presidentes en Colombia que han tenido episodios folclóricos, como el de Guillermo León Valencia, cuando en presencia de Charles de Gaulle en el palacio de San Carlos hizo un brindis por España. O el de Turbay aquí en el Club del Comercio que se puso de “ruana” el club en presencia del obispo, o después cuando se fue en el avión presidencial a Europa, y allá buscaba uno u otro presidente que lo recibiera.

Pero lo de Petro llegó al ridículo, como en una reunión en los países árabes, rodeado de jeques, disertando sobre cual sería la solución de Palestina, o aquella otra en su presentación en la ONU hablando del cambio climático. O aquí en Colombia cuando en un hospital, hablando de la crisis de la salud, salió a decir “que era muy buen polvo”.

Con los resultados del domingo pasado perdieron muchos. Además de Cepeda, Gustavo Bolívar y Benedetti. Creo que una derrota muy merecida fue la de Roy Barreras, quien ha militado en todos los partidos políticos y ahora trató de encubrirse en el Pacto Histórico. Hasta aquí llegó ese personaje siniestro.

Algo parecido le pasó a Juan Fernando Cristo, quien ahora de manera insólita aparece casi como vocero de Cepeda. Historias tristes y lamentables en las que han caído muchos que creyeron en esas ideas.    

En los últimos 50 años de historia política de Colombia creo que los peores gobiernos han sido los de Samper y los de Petro, con una gran diferencia: El de Samper no representaba ningún cambio y en esa alianza con el narcotráfico le abrió una grieta moral al país de la cual aún no se recupera.

Y lo de Petro es peor, porque se esperaba un cambio, pero lo que hizo fue burlarse del país. Un desastre total. Y cuando se trata de burlas, los pueblos que han sido burlados o engañados por sus dirigentes sufren consecuencias graves. Por no ir más lejos, basta tener presente que el actual conflicto en Colombia surgió por un engaño, cuando en 1.936 Alfonso López Pumarejo trató de entregarle la tierra a los campesinos, pero personas oscuras, así como Petro, lo impidieron. Cuando se escriba la historia de Colombia de estos días, Petro apenas será recordado como un pobre diablo que pasó por la Casa de Nariño.


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