Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Se va de casa…
Los hijos se van. Qué bueno para ellos, libertad por fin.
Authored by
Miércoles, 21 de Octubre de 2026

¿Cuántos de nosotros tuvimos que partir solos de casa alrededor de los 16 años?Ya sea para ir a la universidad, hacer un curso en otro país o sencillamente, porque nos tocó. ¿Tenemos la capacidad de recordarlo hoy como si fuera ayer mismo? Pues resulta que hace unos días escuché en la radio una canción del cantante español, ya fallecido, Miguel Gallardo, a quien recordarán los de mi generación, que mencionaba justamente este tema, y, aun cuando me considero un padre moderno y lleno de valor, no pude evitar que se me “aguaran los ojos”.

Todos queremos dar a nuestros hijos la mejor arma para enfrentar su futuro, y que, cuando estemos en el “cielo”, o por lo menos eso esperamos, tengan con qué defenderse en la vida; de manera que, apostamos por una buena educación. Algo que no se basa solamente en tratar de pagar la universidad, aunque tengamos que endeudarnos con eso, sino también en que conozcan el mundo, que interactúen con otras personas, costumbres y formas de ver la vida.

Así y todo, mi hija mayor ya está en Boston.Será por un ratico solamente, pero inevitablemente seguimos pensando que están indefensas, que no se pueden desenvolver solas en una ciudad tan grande y donde se habla otro idioma, pero afortunadamente nos volvemos a equivocar con estas creencias. A la semana de haber llegado,se presentaba su grupo de rock favorito, ese, del que tiene los discos de vinilo y se sabe todas las canciones, de manera que se las ingenió para acudir al estadio, se fue en bus y regresó de la misma forma, al llegar me dijo que estuviera tranquilo, que todo había ido sin contratiempos y lo había disfrutado mucho. Así que pensé: yo también me fui a los 16 de casa y sentía que podía hacer las cosasde la manera correcta. No hay remedio, ya está educada, se sabe la teoría de tantos años enseñándole la diferencia entre lo que está bien y lo que no, ahora le toca a ella ejercer la práctica.

Mis padres deben haber sentido algo similar ¿o tal vez no? Eran otros tiempos y al parecer lo disimulaban mejor. De mis amigos de la cuadra, dos se fueron a Bogotá, otro a Costa Rica, un primo a México, yo estaba en Venezuela, sencillamente el mundo seguía girando y todo se repetía, luego nos encontrábamos en diciembre y las vacaciones eran intensas afectivamente.

La canción expresa algo como esto: “cuando nació te hizo tan feliz y te dio tanta alegría… luego disfrutaste viéndola crecer… ahora se va de casa como hiciste tú… con las alas de su juventud…”.

Mucho se ha escrito sobre la educación de los hijos, de la necesidad de guiarlos para que adquieran su independencia, de lo beneficioso que es alejarse de las comodidades de la casa para su desarrollo personal y psicológico. Por supuesto que a esa edadtodavía hay que acompañarles y conversar con ellos a diario. Se comenta que el mundo ha cambiado y que ahora hay más peligros que antes, pero también hay formas más rápidas de estar pendientes.

Los hijos se van. Qué bueno para ellos, libertad por fin, hacer lo que quieran sin tener que dar cuentas a nadie. Pero a la vez se llevan la casa consigo. Si hemos hecho bien la tarea, seguirán los consejos, no se arriesgarán ni se pondrán en peligro, se alejarán de las drogas y de otros vicios, tenderán la cama, harán lo que tanto renegaban hacer en la casa, aunque no se den cuenta que lo están haciendo.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion. 

Temas del Día