Muy buen slogan para una campaña a la alcaldía que ahora comienza. He escrito en varias oportunidades que llegó la hora que Cúcuta elija un alcalde que resuelva sus problemas más apremiantes; curiosamente en esta ciudad son más las personas ajenas a la alcaldía que han hecho más por la ciudad que sus propios alcaldes.
Citaba a Julio García Herreros por todo lo que hizo por la cultura, Jaime Pérez López por sus ideas sobre Cenabastos, Jorge Luis Pinto por el Cúcuta deportivo, Eustorgio y Estefanía por la Opinión e incluso Patrocinio Ararat por los espacios del 5 a la 5. Todos sabemos que el resumen de esta administración que se va se reduce a que al alcalde en lo personal le fue muy bien, y a Cúcuta muy mal.
Hace poco escribía una columna en la que decía que a todos los alcaldes que habían sido elegidos no les fue bien. Algún amigo me llamó a decir que hubo una excepción: Enrique Cuadros Corredor, en honor a la verdad ha sido cierto, de todos estos temas he hablado tomando un café con una amiga periodista Norte santandereana, y llegamos a la conclusión que hay que hacer todo por Cúcuta, vamos a lograrlo!
¿Cuál es el alcalde que Cúcuta necesita? ¿Qué tanto pueden influir las redes sociales y la IA en las próximas elecciones a la alcaldía? Esas son las preguntas que nos hacemos a apenas tres meses de las elecciones. Haciendo un análisis de lo que han sido nuestros gobernantes pareciera que muchos de ellos han seguido las enseñanzas de los faraones, no de los de Egipto desafortunadamente, sino los de acá; así es, repasando la historia de los faraones, entre sus grandes apuestas era la de hacerse ricos rápidamente, dilapidar fortunas y cada día ser más poderosos.
No es gratuito entender que para Cleopatra su acompañante preferido era una cobra venenosa, que pareciera que fue la misma que utilizaron los faraones de Cúcuta para quedarse con Veolia, el acueducto de la ciudad y hasta fue el mismo veneno que se ha utilizado para suministrar dosis calculadas al catastro multipropósito que no ha hecho sino daño.
Un rasgo muy pronunciado de las elecciones tanto de la gobernación como de la alcaldía son sus relaciones incestuosas, como sucedía con los faraones en la antigua Egipto. Sabemos que las relaciones incestuosas son aquellas que se construyen con parientes consanguíneos, y por ello hoy en día tanto en la una como en la otra se buscan parientes incestuosos, es decir, en donde no haya oportunidades a otros candidatos, sino exclusivamente a gente que provengan de su propio grupo.
Se buscan complicidades, y por ello el motel que está a la salida de Cúcuta ha sido reservado por varios faraones de la ciudad, al parecer a los amigos ya no les cobran ni cover.
Cúcuta necesita un alcalde que no siga la práctica de los faraones, o peor aún, lo que le ocurrió al papa Formoso, que el Vaticano ordena después de su muerte desenterrarlo para juzgarlo por unos dineros que se había quedado de la iglesia.
Eso, que no haya que desenterrar a un faraón para que devuelva los dineros de Veolia o del acueducto. Necesitamos un alcalde no contaminado, debemos hacer todo por rescatar a Cúcuta, como me decía mi amiga periodista. Necesitamos un alcalde que construya las obras que necesita la ciudad, como la terminal de transporte, un centro de convenciones, rescatar al Cúcuta deportivo, y muchas más, lo que no necesita Cúcuta son tantos conciertos, pirámides que no le sirven a la ciudad.
Que no le suceda a Cúcuta como en la historia “el crimen de la rue Morgue” de Edgar Allan Poe que ocurrió en París. Que matan a una mujer por un supuesto robo que nunca cometió, el detective Dupont llega a la conclusión que había sido un orangután que después del crimen desapareció. Que no le ocurra eso a Cúcuta, que quienes se robaron a Cúcuta después no aparezcan ni donde se la pasan los faraones que ahora andan ocupados buscando candidatos a la alcaldía de Cúcuta que ojalá sean consanguíneos.
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