"Cerrar la brecha de género incrementaría el Producto Interno Bruto (PIB) colombiano en el ocho por ciento a largo plazo”.
La alentadora consideración fue planteada por Fabian Hayoz, encargado de negocios y jefe de misión de la Embajada de Suiza.
Lo anterior indica el potencial que tiene la economía colombiana producto de la mayor inclusión y la consolidación de políticas de igualdad en todos los campos de la vida nacional y local.
Hay que recordar que Suiza tiene la presidencia de 2025-2026 de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional, en Colombia.
Una agenda de igualdad en Colombia tiene que dejar de ser populista, más realista, con metas precisas, acciones coherentes que conlleven a la eliminación de la exclusión por cuestiones de género y el compromiso tanto del Estado, el sector privado y la sociedad de instalar las bases sólidas para ello.
Si existe esta opción lo lógico es proceder a determinar los proyectos y planes concretos para que la mujer adquiera un papel de primera línea en el desarrollo económico de nuestro país.
El diplomático y experto trajo un dato adicional que confirma el extraordinario impacto que esta clase de acciones influyen en la economía mundial.
Por eso afirmó que globalmente la participación económica plena de las mujeres podría añadir un 26 por ciento al PIB mundial anual, lo cual deja la puerta abierta en varios países para que el desarrollo humano también arrastre hacia arriba las estadísticas socio-económicas.
Volviendo a nuestro país, se necesita tener presente este par de datos para que ayuden a definir las medidas encaminadas a abrirles mejores y mayores oportunidades a la mujer colombiana.
Debe considerarse que la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres es de 24 puntos (53% frente a 77%).
Ahí está algo concreto en lo que se tiene que trabajar para que exista mayor participación femenina en el mercado laboral del país, con metas precisas en el tiempo, teniendo en cuenta el beneficio que genera en la economía.
Debería en este campo ofrecerse beneficios a los empresarios para la contratación de mujeres, al igual que contemplar una fuerte y duradera política para el emprendimiento de las mujeres con respaldo técnico, económico y de mercadeo con el fin de que se sostengan en el tiempo.
Hay una meta que el propio especialista reconoció como es el hecho de contar con 85 congresistas mujeres (cerca de 30% del total).
Sin embargo el advirtió como igualmente se ha expuesto desde otros sectores que el avance en los últimos cuatro años ha sido apenas marginal y que la meta de la paridad aún requiere de un esfuerzo activo más allá del paso del tiempo.
Pero sí debe servir de aliciente para que así como ocurre en la mayor elección de mujeres en el Congreso de la República, se haga con su presencia y participación en la vida laboral y económica colombiana.
De acuerdo con las mediciones hechas por los especialistas los gobiernos nacional, departamental y municipal tienen ahí una opción de alta valía para el fortalecimiento del tejido social, el desarrollo económico y social.
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