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Editorial
Golpe certero
Eso debe hacerse para que paguen por delitos como el tráfico de personas, la extorsión, secuestro, homicidio y narcotráfico de los cuales la organización se nutre económicamente.

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La opinión
La Opinión
Domingo, 14 de Junio de 2026

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el ataque cinético contra el sitio en donde se encontraba Niño Guerrero, el cabecilla de la banda transnacional del Tren de Aragua, marca el final del sanguinario criminal venezolano.

Cúcuta fue una de las ciudades colombianas que primero sintió el yugo violento  aplicado por esta organización delincuencial surgida en la cárcel de Tocorón, del estado Aragua, en 2014.

La expansión de la pandilla se volvió transnacional hacia 2018, cuando llegó para establecerse en la frontera entre el estado Táchira y  Norte de Santander, recordó InsigthCrime.  

Entre 2018 y 2023, el Tren de Aragua construyó una red del multicrimen, estableciendo células en Colombia, Perú y Chile, con presencia esporádica, según informes adicionales, en Ecuador, Bolivia y Brasil, añadió la organización, al tiempo que cruzó y llegó hasta territorio estadounidense.

Debemos recordar los enfrentamientos armados registrados en La Parada y hasta en la Autopista Internacional entre miembros de la comentada pandilla con la guerrilla de Eln por la disputa del control de las economías ilegales en esta parte de la frontera.

Lo ocurrido genera confianza en que al sacar definitivamente del camino al principal jefe de la organización terrorista la misma pierda  fuerza como estructura  delincuencial, ayudando sin duda alguna a devolverle ciertos niveles de seguridad a la región.
Porque, además, al verse que se trata de un resultado positivo en la lucha librada entre naciones para poner contra las cuerdas a los factores generadores de violencia e inseguridad en el continente, la criminalidad transnacional tendrá que entender que hay una fuerte operación en marcha en su contra.  
Deberá observarse el efecto que genere sobre el Tren de Aragua este descarrilamiento que acaba de sufrir con la muerte de su principal jefe o si habrá una lucha interna para el reacomodo de los principales mandos dentro de la organización o su transformación en diversas bandas, más pequeñas.

Este golpe certero envía un fuerte mensaje a los grupos que usan el terrorismo, el  hostigamiento armado, el narcotráfico y diferentes delitos conexos para tratar de imponer el control social y territorial tanto en Colombia como en otras naciones vecinas.

También, las autoridades de los países en que delinque esta estructura deben aprovechar que Niño Guerrero fue dado de baja en el operativo, para lanzar operaciones tendientes al desmantelamiento  y encarcelamiento de los miembros del Tren de Aragua.

Eso debe hacerse para que paguen por delitos como el tráfico de personas, la extorsión, secuestro, homicidio y narcotráfico de los cuales la organización se nutre económicamente.

Además, este golpe envía un mensaje para grupos como el Eln que han tenido campamentos en territorio venezolano, en el sentido de que la cooperación militar entre Washington y Caracas puede estar señalando el final de esa zona de confort de la cual gozaron por años, en el vecino país.

Una lectura como esa tiene sentido si tenemos presente que luego de la detención de Nicolás Maduro, en enero de este año, se han estrechado los lazos entre Venezuela y Estados Unidos, lo cual indica un cambio también en las estrategias de cooperación en la lucha contra el crimen organizado en esta parte del continente.


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