Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
Hablando de movilidad
Hay que hacerles entender a los distintos usuarios que en Cúcuta rige la autoridad y que las normas son para cumplirlas.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Jueves, 20 de Agosto de 2026

La movilidad en Cúcuta sigue dando de qué hablar. Tenemos el caso de las agresiones a los alféreces de tránsito, la posibilidad de que la Policía regrese a reforzar la operatividad de Tránsito y las cuestiones urgentes sin solución.

Lo primero por hacer es trazar una línea roja para que nadie la cruce y, cuando así ocurra, se paguen las consecuencias penales y pecuniarias, en cuanto al irrespetar o agredir a la autoridad que estos funcionarios representan.

Hay que ser inflexibles frente a estos casos y avanzar en las acciones de judicialización dentro de estos procesos que contemplan penas de entre cuatro y ocho años de prisión.

Esta situación ocurrió luego de que personal encargado de la regulación de tránsito detectó una múltiple violación de las normas en una motocicleta que llevaba parrillero hombre y quienes se movilizaban en ella no portaban el casco.

Que una capital departamental registre esta clase de comportamientos ciudadanos es muestra de incultura, incumplimiento, desacato a las normas y solución violenta de los conflictos. A nada de eso hay que darle opción. ¿Cuál es la razón para actuar violentamente cuando le inmovilizan la moto si está desacatando el Código de Tránsito?

Hay que hacerles entender a los distintos usuarios de las calles, llámense peatones, motociclistas, automovilistas, buseteros y taxistas, que en Cúcuta rige la autoridad y que las normas son para cumplirlas porque no hay ninguna patente de corso.

Y si eso es así, hay mucho por hacer desde la órbita del gobierno municipal para sofocar, corregir y cambiarle el rumbo al actual estado de cosas en materia de las infracciones de tránsito y esa clase de reacciones desproporcionadas frente a la aplicación del principio de autoridad.

Son urgentes las medidas correctivas, porque no es posible seguir acudiendo al conteo de respuestas violentas contra los servidores públicos que actúan en cumplimiento de las funciones que les corresponden.

Eso lo que genera son mensajes equivocados como el de una presunta debilidad y el de que la fuerza, antes que el respeto y el diálogo, es la mejor salida para resolver estos inconvenientes.

Se ha insistido en la construcción de un ciudadano más comprometido con la capital nortesantandereana, dispuesto a atender las reglas, no pasarse el semáforo en rojo, llevar los documentos en regla de sus vehículos y comportarse bien alejado de aquel dicho según el cual, si quiere hacer lo que quiera, váyase para Cúcuta.

Igualmente, es necesario resaltar que desde la oficialidad haya absoluta diafanidad en el actuar, en el que siempre esté en primer lugar la ética y donde no haya cabida para la corrupción. Es que esto debe brillar y resaltarse para que la ciudadanía tenga presente esa forma de actuar. Ahí es indispensable la inflexibilidad contra cualquier hecho de corrupción. 

Dicho comportamiento de los alféreces no puede ser negociable, precisamente, para que, mediante el ejemplo y una mayor operatividad frente a problemas como el mal parqueo, logren infundir respeto y autoridad cuando salgan a desarrollar sus tareas diarias.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día