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Editorial
Incendios y El Niño
Tolima es en la actualidad el foco más grande de fuego que se registra en trece municipios, confirmando de paso la destrucción que está provocando la intensidad en el aumento de la temperatura.

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La opinión
La Opinión
Domingo, 23 de Agosto de 2026

Los incendios forestales que hoy arrasan vastas extensiones en Colombia son efecto del intenso clima seco y, lamentablemente, las acciones de manos criminales, pero también por las quemas controladas que terminan generando dichos problemas.

Norte de Santander, con Ocaña, ha tenido su cuota en esta grave situación que genera problemas ambientales, tanto por la contaminación al igual que al generar destrucción de la capa vegetal.

Tolima es en la actualidad el foco más grande de fuego que se registra en trece municipios, confirmando de paso la destrucción que está provocando la intensidad en el aumento de la temperatura.

Lo peor de todo es que con el paso de los meses la situación puede llegar a ser peor, al recordar los expertos que el fenómeno de El Niño recargado vendrá con más fortaleza, que significa más daños y mayor complejidad en los impactos que genere sobre la salud de las personas y las dificultades para el adecuado suministro de agua.

Esos incendios comienzan a dejarnos enseñanzas que debemos aprender y adecuar con urgencia para evitar que se sigan produciendo esos paisajes apocalípticos de grandes extensiones ardiendo, como ha ocurrido también en Antioquia, Nariño, Cauca, Santander y Quindío.

De manera preventiva hay que prohibir las quemas abiertas en áreas de importancia ambiental al igual que de fogatas, durante toda esta temporada de emergencia, porque de lo contrario seguiremos con escenas como las tolimenses.  

Y algo igualmente importante es fortalecer el monitoreo satelital de puntos de calor y apoyar a los cuerpos de bomberos y brigadas forestales comunitarias.

Hablando de las organizaciones bomberiles se hace necesario fortalecerlas con equipos y personal puestos que si finalmente las llamas se desatan y empiezan ellos se convierten en la primera línea para combatir las llamas y de cortarle el camino con el propósito de que no sigan extendiéndose.

Cuerpos de socorro como estos necesitan, en este momento, que sean reforzados en todos los niveles, por la importancia que adquieren para poner a salvo el medioambiente.

Si ya están ocurriendo estas oleadas, como la más reciente con 24 incendios forestales activos, la mejor manera de contrarrestar cualquier riesgo es dotar muy bien a estas instituciones para que puedan contar con todos las equipos indispensables para ponerse al frente de esta clase de emergencias.

Nuevamente la naturaleza nos da la indicación sobre lo elemental que es contar con una potente política de gestión del riesgo, en los aspectos técnicos y presupuestales, teniendo en cuenta que una eficiente mitigación y oportuna capacidad de respuesta marcan la diferencia.

Es que tiene que volverse normal que así como hablamos de una Fuerza Pública con gran operatividad ofensiva, las decisiones gubernamentales para el área de la atención de desastres y emergencias también deben revestir  una gran importancia.

Otros dos puntos esenciales se relacionan con el agua y la energía eléctrica, puesto que  ambos pueden servicios públicos pueden llegar a tener  problemas en el suministro, debido a la sequía que está comenzando a incrementarse y por los altos índices de crecimiento en los consumos, frente a un descenso en  las fuentes hídricas.

A este fenómeno de El Niño recargado hay que ponerle la atención debida y proceder entre Estado y ciudadanía a actuar en armonía para  que su prevista rigurosidad no tenga efectos devastadores.


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