Calzado de Norte de Santander vuelve a pisar fuerte en Venezuela, fue el reciente titular de La Opinión sobre la recuperación de este mercado en el que siempre dicho producto ha tenido gran aceptación.
En 2024, el director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam) en la región, Guillermo Rangel, consideró al vecino país como “un mercado que le ha comprado a Cúcuta toda la vida”.
Y eso vuelve a ratificarse luego de atravesar la crisis generada por el rompimiento de las relaciones colombo-venezolanas y el cierre de la frontera que condujo al resquebrajamiento del intercambio bilateral.
Esa reactivación de las ventas internacionales de zapatos al vecino país significa una gran posibilidad de consolidación empresarial y de generación de mano de obra especializada para este renglón cuya producción siempre ha tenido gran aceptación entre los compradores venezolanos.
Un comparativo de las cifras que se mueven en las divisas generadas por esta exportación enviada desde Norte de Santander, reseña que la curva va en ascenso.
Entre enero y mayo del presente año las exportaciones colombianas de calzado hacia ese país crecieron de 422.000 dólares a 1.6 millones de dólares, de los cuales un millón de dólares corresponden a los envíos por la industria del calzado nortesantandereana.
Entre las enseñanzas aparece una sobre la cual es necesario recalcar, y es que las relaciones diplomáticas y comerciales con países como Venezuela no tienen por qué estar signadas por la ideología, pues ya son conocidas las consecuencias económicas, sociales, políticas y de inseguridad que se generan.
“Cuando ese mercado se cerró tuvimos que comenzar prácticamente desde cero en Colombia”, es el recuerdo que un empresario local tiene de aquellos tiempos que deben quedarse ahí, en la historia, como líneas para enseñar sobre los perjuicios que se causan por la crisis binacional como la registrada.
Los empresarios requieren las garantías necesarias para desarrollar las inversiones, negocios y procesos logísticos para continuar el rescate de la confianza y la consolidación del intercambio con un socio natural como lo es Venezuela.
Igualmente, es urgente generar un ambiente sin los nocivos efectos provocados por la inseguridad a raíz de la ocurrencia de delitos como la extorsión y el secuestro en esta parte de la frontera.
Cerrar esa vena rota dentro de la seguridad, combatiendo a bandas del multicrimen transnacional en la región, será una de las opciones para desmontar el miedo y la incertidumbre a invertir.
Al tener el calzado cucuteño una alta calidad, variedad en los estilos, así como una gran aceptación entre los potenciales compradores, se requieren apoyos desde el Ministerio de Comercio Exterior y Procolombia en materia de promoción y acompañamiento para ampliar las ofertas y las posibilidades de negociación.
Hay un aspecto estructural del sector productor de calzado que viene afectándolo últimamente es el déficit de personal especializado e idóneo. En ese punto deben trazarse acciones con el SENA puesto que una región con altos niveles de informalidad laboral y de desempleo puede tener ahí opciones ciertas para reducir ese problema.
Lo importante, es que otra vez el calzado hecho en Cúcuta marca el paso en tierras venezolanas y eso hay que seguirlo fortaleciendo.
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