La investigación
En una operación que incluso contó con agentes encubiertos que contactaron a los vendedores de la red, los investigadores lograron recopilar suficiente material probatorio para emitir las órdenes de captura contra los señalados.
Hasta sus propias viviendas llegaron los uniformados, quienes encontraron una gran cantidad de medicamentos, etiquetas y hasta planchas de impresión. Además, en la casa de Domingo Antonio Gutiérrez funcionaba el principal centro de acopio de estos elementos.
“El rol de Domingo es el de una persona de alta jerarquía, destacándose por su aporte económico, capacidades de estructuración y estrategias para la comercialización de estos medicamentos de alto costo. Administraba un extenso portafolio de productos destinados a su distribución y suministro tanto a pacientes como a establecimientos dedicados a la venta de estas medicinas”, explicó el fiscal del caso durante la audiencia de imputación de cargos.
Estos productos eran ofrecidos principalmente a través de redes sociales y grupos de WhatsApp, desde donde contactaban tanto a clientes particulares como a compradores mayoristas, a quienes incluso hacían envíos al exterior.
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La red estaba tan bien organizada que desarrolló estrategias para evitar ser detectada por las autoridades, modificando la forma de escribir los nombres de los medicamentos en las publicaciones.
El negocio funcionaba desde Cúcuta. En el área metropolitana se concentraba la distribución a droguerías de barrio, las cuales no deberían tener acceso a este tipo de medicinas, y también a pacientes que recurrían a ellas por los altos costos o por el desabastecimiento en puntos oficiales de entrega.
Gracias a internet, la organización logró expandir su mercado a otros departamentos del país y posteriormente a Venezuela y Ecuador.
El principal riesgo de esta actividad ilegal era el peligro que representaban estos productos para los consumidores, pues gran parte de las medicinas no se encontraba en condiciones óptimas.
“Una red delincuencial señalada de poner en riesgo la salud de la ciudadanía a través de la comercialización de medicamentos falsos, adulterados o vencidos, que ofrecían como si estuvieran en buenas condiciones para tratar enfermedades de alta complejidad, como cáncer, VIH, lupus y diabetes, entre otras”, declaró Edison Darío Betancurt Chacón, director seccional de Fiscalías en Norte de Santander.
Otro de los hallazgos clave de la investigación fue la presunta vinculación de una imprenta encargada de producir etiquetas falsas para los empaques, en las que alteraban fechas de vencimiento y números de lote de las medicinas.
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