La muerte de Jhoan Amaya Carrascal sigue rodeada de interrogantes en Ocaña, y todas las miradas apuntan hacia un hombre que desapareció tras el tiroteo. Se trata del acompañante del joven de 18 años.
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Hacia él apuntan los señalamientos de la familia, cuyos integrantes sostienen que ese hombre misterioso iba armado y fue el desencadenante del violento episodio ocurrido en el sector La Ondina, del municipio ocañero, donde Amaya murió tras un procedimiento policial.
“Él iba acompañado y con el que iba sí estaba armado, pero él (Jhoan) no sabía. Era un pelado sano, campesino y trabajador”, comentó en redes sociales un familiar del fallecido, quien salió en su defensa ante las decenas de comentarios especulativos que surgieron una vez comenzó a conocerse lo sucedido.
Y es que este hecho, ocurrido la noche del pasado viernes, 12 de junio, ha generado múltiples opiniones, pues Jhoan fue abatido, presuntamente por uniformados, tras supuestamente desatender una señal de pare.
Según la información preliminar, Amaya se movilizaba junto con otro hombre en una motocicleta Suzuki GN roja, sin placa, por esta zona ubicada muy cerca de la frontera entre Norte de Santander y Cesar, cuando fueron requeridos para un procedimiento rutinario de registro adelantado por una patrulla de la Policía.
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Sin embargo, al parecer hicieron caso omiso al requerimiento y, segundos después, se produjo un intercambio de disparos que dejó un saldo fatal. Jhoan quedó tendido en el suelo, herido de muerte, mientras que una patrullera también resultó impactada por una bala.
Los uniformados confirmaron el deceso del joven y auxiliaron a su compañera, quien fue trasladada a un centro asistencial, donde se estableció que la herida no revestía gravedad y que se encuentra fuera de peligro.
Entretanto, en La Ondina, donde los vecinos fueron alertados por los estruendos, quedó una escena trágica. El cadáver de Amaya y, a pocos metros, la motocicleta, con manchas de barro en la parte trasera, pero sin rastro alguno de su acompañante. Nadie sabe dónde está ni se ha revelado quién es. Lo cierto es que, tras el fallecimiento del joven, huyó del lugar y su paradero sigue siendo un misterio.
“No juzguen sin saber. Todo deberá aclararse. Ni nosotros, como su familia, sabemos qué pasó. Solo estamos seguros de que no pertenecía a ningún grupo y tal vez una mala junta lo llevó a eso. Solo esperamos que las autoridades hagan su trabajo”, publicó en redes sociales otro familiar.
De la víctima eran notorias sus publicaciones en la red social TikTok, donde constantemente presumía dos cosas: motos y dinero. Una de ellas era una Suzuki GN, también de color rojo, aunque al parecer diferente a la que lo acompañaba la noche de su muerte. La otra eran repetidas publicaciones en las que mostraba fajos de billetes de alta denominación y su marcada afición por los automóviles.
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