Justo cuando se acercaba el inesperado final de su vida, parecía que las cosas mejoraban a nivel familiar para Yeison Sneider Rivera Martínez. Sus seres queridos lo veían más contento, se relacionaba mejor con sus hermanos y estaban más unidos que nunca, como si se tratara de una despedida antes de su abrupto final.
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Para la familia no parece haber una explicación sobre la muerte de este hombre, quien estaba próximo a cumplir 32 años el mes siguiente. Fueron los estruendos de un par de disparos a la distancia los que, sin que lo sospecharan, desencadenaron una tragedia.
Yeison, conocido como Trenyi por todos, incluso por sus familiares y allegados más cercanos, fue víctima de un ataque armado la noche del pasado jueves, 4 de junio, muy cerca de su casa.
El trayecto entre su lugar de trabajo, donde se desempeñaba como zapatero, y su vivienda no era muy largo. Era una persona ampliamente conocida en la comuna 7, especialmente en el barrio Motilones, donde la muerte lo alcanzó.
Mientras caminaba, una vez concluida su jornada laboral, fue interceptado por un criminal en el cruce de la avenida 4 con calle 8 de ese sector. El pistolero llegó con una misión clara: acabar con su vida.
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Fue así como desenfundó un arma de fuego y, minutos antes de que el reloj marcara las siete de la noche, apuntó al pecho de su objetivo y disparó en dos oportunidades. Ambos proyectiles impactaron a Yeison.
Mientras este se desplomaba, el atacante accionó el arma una vez más hacia abajo, aunque el disparo no lo alcanzó, pues la bala terminó incrustada en la fachada de una vivienda frente a la cual ocurrieron los hechos.
Mientras el asesino se alejaba, dejaba atrás una escena desgarradora. Yeison yacía pálido sobre el asfalto, junto al andén. Su camiseta blanca comenzaba a teñirse de rojo por una mancha de sangre que se expandía con el paso de los segundos.
Algunas personas lo reconocieron y acudieron en su auxilio. Notaron que aún tenía signos vitales, aunque débiles, por lo que alertaron a las autoridades y gestionaron su traslado a un centro asistencial cercano.
Fueron minutos de tensión que tuvieron un triste desenlace. Las lágrimas de preocupación y desesperación se transformaron en luto y desolación: Trenyi murió.
La gravedad de las heridas fue demasiado grande y, mientras daba sus últimos suspiros, la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) llegó a la escena del crimen para recopilar elementos materiales probatorios y obtener pistas sobre los responsables.
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¿Quién era?
Mientras la noticia de su muerte llegaba a familiares y amigos, también comenzaron a circular diversos rumores sobre su pasado. Algunas versiones lo vinculaban con el microtráfico, una supuesta hipótesis que, según se decía, manejaban las autoridades. Sin embargo, para su familia estas especulaciones se convirtieron en una carga adicional.
“Me rompe el corazón que digan eso. Él no era malo y no le hacía daño a nadie. Los que lo conocimos sabemos cómo era en realidad”, relató a este medio su expareja sentimental y madre de la persona que se convirtió en la razón de vivir de Yeison.
Una niña de tan solo 11 años era la luz de los ojos de Trenyi. Aunque ya no convivía con su expareja, seguía siendo un padre presente para su hija, a quien han tratado de mantener alejada de los rumores que surgieron tras su muerte.
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Sus allegados aseguran que no era una mala persona y destacan que siempre se caracterizó por ser querido en los entornos que frecuentaba, gracias a su personalidad alegre y carismática.
Otra de sus características era su gusto por los tatuajes. Tenía incontables piezas de arte plasmadas en su piel, muchas de ellas diseñadas por un amigo tatuador, a quien le sirvió como lienzo durante sus primeros trabajos.
Su apodo, tan enigmático como llamativo, sigue siendo un misterio incluso para su familia. No saben exactamente qué significa ni de dónde surgió. Lo único que tienen claro es que comenzó a ser llamado así desde muy joven. Durante sus primeros años de adultez se aficionó a los videojuegos en línea, donde adoptó ese alias que terminó acompañándolo hasta el día de su muerte.
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