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Por no tener una escuela en su barrio, los niños de El Paraíso deben
cumplir con una caminata de una hora por calles que parecen trochas para
ir a recibir las clases en el centro escolar José Bartolomé Celis de La
Florida.~
orlando.carvajal@laopinion.com.co

Por no tener una escuela en su barrio, los niños de El Paraíso deben cumplir con una caminata de una hora por calles que parecen trochas para ir a recibir las clases en el centro escolar José Bartolomé Celis de La Florida.
Cuando llueve, como el pasado viernes, muchos de ellos, unos 150 de los 300 que viven en este humilde sector del noroccidente, deben quedarse en casa dado que las dificultades aumentan para los más pequeños por lo liso en que se torna el camino y porque además deben cruzar un caño de aguas negras por un improvisado puente de palos en mal estado.
“Es lo que no me gusta de ir a la escuela”, se queja Andrea Paola Suárez, de 12 años, estudiante de quinto primaria, y quien debe guiar a su hermanito de 9 años en la larga travesía entre la casa y la escuela y viceversa.
El presidente de la junta de acción comunal de El Paraíso, Raúl Ortiz, reclamó al alcalde Donamaris Ramírez Lobo la construcción de la escuela en su barrio, la cual quedó inhabilitada para ofrecer clases en la ola invernal de 2010.
“Nuestros niños no pueden exponerse más al peligro como lo están haciendo ahora para ir a la escuela”, dijo Ortiz, quien recordó que el Fondo Adaptación aprobó una partida de 647 millones de pesos para la reconstrucción del plantel.
Esta queja (14 por ciento), la de no contar con una planta física en óptimas condiciones, es la más escuchada en las escuelas de Cúcuta de boca de estudiantes y padres de familia, muy por encima de que el año pasado la Unidad Nacional de Riesgos y la Alcaldía intervinieron 106 escuelas de las zonas urbana y rural, y construyeron 357 baterías sanitarias con una inversión que superó los $34 mil millones.
Así quedó en evidencia luego del sondeo que adelantó La Opinión en una muestra de 100 estudiantes y padres de las sedes escolares públicas del municipio. (Ver infografía).
El segundo y el tercer lugar, con el 12 por ciento, lo ocuparon la ausencia de aseadoras y porteros en las sedes escolares.
Para los alumnos la primera necesidad los ha obligado en muchos casos a tener que tomar escobas y traperos para suplir la ausencia de las aseadoras en los planteles y en la segunda, el quedar expuestos a que los amigos de lo ajeno ingresen a la hora que quieran a las aulas y oficinas a hacer de las suyas, como ocurrió el pasado miércoles en la institución educativa Simón Bolívar, en el barrio San Martín, con saldo de una persona muerta.
En cuarto lugar está la queja por la falta de profesores y porque no los reemplazan a tiempo.
El presidente de la Asociación de Padres de Familia de los planteles públicos (Asopadres), Eduardo Parra, aseguró que un mes después de haber despegado el calendario académico de 2015 hacen falta aún en muchas escuelas maestros de matemáticas, física, educación física, español, geografía, informática e inglés.
El sico-orientador (con el 9 por ciento) ocupa el quinto lugar de las quejas. Parra dice que este docente es vital para ofrecer orientación y asesoría a los muchachos en sus problemas familiares, más en una ciudad en la que la violencia intrafamiliar está en franco ascenso.
La falta de dotación y baños (con el 8%) en las escuelas, también es una queja permanente de los estudiantes.
El octavo y noveno lugar de los reclamos lo ocupan (con el 7%) los daños eléctricos y la falta de dotación de los comedores.
Los estudiantes alegan que no hay día en que no se presente un daño eléctrico en las escuelas, por cuya causa deben recibir clases en medio de altas temperaturas dado que no hay cómo disfrutar de un ventilador.
Asimismo, criticaron el hecho de que se esté pensando en implementar la jornada única en los colegios de Cúcuta, y no se haya planeado ampliar los actuales comedores. “Si no hay capacidad para la jornada de la mañana, cómo será cuando se junten las dos jornadas, a muchos les tocará comer en el suelo”, dijo Parra.
En el sondeo de opinión dos quejas que no faltaron fueron la del matoneo (6%) y la del consumo de drogas (5%). Alumnos del Policarpa Salavarrieta denunciaron que el año pasado presenciaron cerca de 286 casos de matoneo en esa sede escolar.
El consumo de drogas ocupa un lugar aparte dentro de las quejas, dado que los estudiantes se abstuvieron de revelar nombres de quienes consumen alucinógenos dentro de las escuelas.
“Van a los baños y allá fuman marihuana a la hora del recreo o a la salida de clases”, dijeron.
Una última queja tiene que ver con la ausencia de pavimento en las calles de los alrededores de las sedes escolares, motivo por el cual cada vez que llueve el ingreso a clases se hace tortuoso por los barriales que se forman a las entradas de las escuelas.
Por no tener una escuela en su barrio, los niños de El Paraíso deben
cumplir con una caminata de una hora por calles que parecen trochas para
ir a recibir las clases en el centro escolar José Bartolomé Celis de La
Florida.~
orlando.carvajal@laopinion.com.coPor no tener una escuela en su barrio, los niños de El Paraíso deben cumplir con una caminata de una hora por calles que parecen trochas para ir a recibir las clases en el centro escolar José Bartolomé Celis de La Florida.
Cuando llueve, como el pasado viernes, muchos de ellos, unos 150 de los 300 que viven en este humilde sector del noroccidente, deben quedarse en casa dado que las dificultades aumentan para los más pequeños por lo liso en que se torna el camino y porque además deben cruzar un caño de aguas negras por un improvisado puente de palos en mal estado.
“Es lo que no me gusta de ir a la escuela”, se queja Andrea Paola Suárez, de 12 años, estudiante de quinto primaria, y quien debe guiar a su hermanito de 9 años en la larga travesía entre la casa y la escuela y viceversa.
El presidente de la junta de acción comunal de El Paraíso, Raúl Ortiz, reclamó al alcalde Donamaris Ramírez Lobo la construcción de la escuela en su barrio, la cual quedó inhabilitada para ofrecer clases en la ola invernal de 2010.
“Nuestros niños no pueden exponerse más al peligro como lo están haciendo ahora para ir a la escuela”, dijo Ortiz, quien recordó que el Fondo Adaptación aprobó una partida de 647 millones de pesos para la reconstrucción del plantel.
Esta queja (14 por ciento), la de no contar con una planta física en óptimas condiciones, es la más escuchada en las escuelas de Cúcuta de boca de estudiantes y padres de familia, muy por encima de que el año pasado la Unidad Nacional de Riesgos y la Alcaldía intervinieron 106 escuelas de las zonas urbana y rural, y construyeron 357 baterías sanitarias con una inversión que superó los $34 mil millones.
Así quedó en evidencia luego del sondeo que adelantó La Opinión en una muestra de 100 estudiantes y padres de las sedes escolares públicas del municipio. (Ver infografía).
El segundo y el tercer lugar, con el 12 por ciento, lo ocuparon la ausencia de aseadoras y porteros en las sedes escolares.
Para los alumnos la primera necesidad los ha obligado en muchos casos a tener que tomar escobas y traperos para suplir la ausencia de las aseadoras en los planteles y en la segunda, el quedar expuestos a que los amigos de lo ajeno ingresen a la hora que quieran a las aulas y oficinas a hacer de las suyas, como ocurrió el pasado miércoles en la institución educativa Simón Bolívar, en el barrio San Martín, con saldo de una persona muerta.
En cuarto lugar está la queja por la falta de profesores y porque no los reemplazan a tiempo.
El presidente de la Asociación de Padres de Familia de los planteles públicos (Asopadres), Eduardo Parra, aseguró que un mes después de haber despegado el calendario académico de 2015 hacen falta aún en muchas escuelas maestros de matemáticas, física, educación física, español, geografía, informática e inglés.
El sico-orientador (con el 9 por ciento) ocupa el quinto lugar de las quejas. Parra dice que este docente es vital para ofrecer orientación y asesoría a los muchachos en sus problemas familiares, más en una ciudad en la que la violencia intrafamiliar está en franco ascenso.
La falta de dotación y baños (con el 8%) en las escuelas, también es una queja permanente de los estudiantes.
El octavo y noveno lugar de los reclamos lo ocupan (con el 7%) los daños eléctricos y la falta de dotación de los comedores.
Los estudiantes alegan que no hay día en que no se presente un daño eléctrico en las escuelas, por cuya causa deben recibir clases en medio de altas temperaturas dado que no hay cómo disfrutar de un ventilador.
Asimismo, criticaron el hecho de que se esté pensando en implementar la jornada única en los colegios de Cúcuta, y no se haya planeado ampliar los actuales comedores. “Si no hay capacidad para la jornada de la mañana, cómo será cuando se junten las dos jornadas, a muchos les tocará comer en el suelo”, dijo Parra.
En el sondeo de opinión dos quejas que no faltaron fueron la del matoneo (6%) y la del consumo de drogas (5%). Alumnos del Policarpa Salavarrieta denunciaron que el año pasado presenciaron cerca de 286 casos de matoneo en esa sede escolar.
El consumo de drogas ocupa un lugar aparte dentro de las quejas, dado que los estudiantes se abstuvieron de revelar nombres de quienes consumen alucinógenos dentro de las escuelas.
“Van a los baños y allá fuman marihuana a la hora del recreo o a la salida de clases”, dijeron.
Una última queja tiene que ver con la ausencia de pavimento en las calles de los alrededores de las sedes escolares, motivo por el cual cada vez que llueve el ingreso a clases se hace tortuoso por los barriales que se forman a las entradas de las escuelas.
