Dos décadas ha vivido recorriendo las zonas estratégicas de Pamplona, apreciando la diversidad de flora y de fauna de la zona rural, como también los cambios que se han dado en los ecosistemas.
Él, Gerardo Carvajal Gómez, se hizo guardabosques a honoris causa, motivado por la belleza de los paisajes de alta montaña y por dejar un mensaje de conservación. Con el paso de los años fue contratado por la Empresa de Servicios Públicos para reportar anomalías en las nacientes de agua.
Como si fueran su hogar, Carvajal conoce cada rincón de las 1.000 hectáreas que custodia, en donde nacen pequeños arroyos que en la parte baja le dan vida a las quebradas Monteadentro y El Volcán, que forman el río Pamplonita.
A sus 72 años camina entre seis y ocho diarias. En sequía una de las labores que ejecuta casi como un rito, es la medición de caudales, que hace de forma manual y apuntando los valores en un pequeño papel, como lo aprendió de sus ancestros.
Dos de los puntos obligados para las mediciones son antes de las bocatomas de las plantas de tratamiento Monteadentro y Cariongo.
Allí, aplicando los conocimientos en matemáticas que adquirió en el bachillerato, utilizando una regla, cuerdas que amarra de lado a lado de la corriente de agua y un flotador o corcho, establece cantidad, profundidad y velocidad del caudal.
Gracias a los reportes de Carvajal, la Empresa de Servicios Públicos determina la cantidad de agua que es potabilizada en verano, para cubrir las necesidades de 60.000 habitantes sin afectar los ecosistemas acuáticos.
La labor de caminar por terrenos inexplorados, zonas boscosas y en ocasiones bajo riesgo extremo por el frío y la alta nubosidad, la inició Carvajal el 9 de agosto de 1999. Inicialmente reconoció zonas protegidas por la Alcaldía, Corponor y Empopamplona.
Las áreas de conservación y consideradas estratégicas por ser productoras de abundante agua están localizadas en las veredas Monteadentro, Alto Grande, Rosal, Totumo y García.
En estas regiones nacen las quebradas Los Monos, La Despensita, Pedregal, El Rosal, Navarro, Teorama, Cepeda, Las Pavas, Cerrajones, Corcoba, Piñoral y Monteadentro.
Carvajal, quien es bachiller del desparecido Colegio Carmelitano de Pamplona, considera que para garantizar más cantidades de agua hay que seguir con la estrategia de adquirir predios aledaños a las fuentes de agua.
Solo así se podrá continuar con los programas de repoblamiento de flora nativa que permitan contar con barreras naturales de vegetación que facilitan la labor de conservación del recurso hídrico que calma la sed en la Provincia.
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Áreas estratégicas
La compra de áreas estratégicas y en donde se produce el agua que se consume en Pamplona se dio en 1996, cuando se presentó en la región una sequía que mermó los caudales a niveles extremos y las plantas de tratamiento se quedaron sin operación.
La primera adquisición hecha por las autoridades municipales se dio en 1997, con el predio El Volcán, de 130 hectáreas.
La agricultura y la ganadería extensiva que se estaba haciendo en esa vereda, con la consecuente desaparición de bosques, mermó el caudal de las fuentes hídricas.
Con los terrenos adquiridos se habilitaron cercas y programas de reforestación en las laderas de las nacientes.
En los últimos 20 años el panorama ha cambiado con nueva vegetación y ahora no se permiten actividades agropecuarias, al igual que extracción de madera y otros recursos naturales.
Cuando se tienen temporadas fuertes de fenómeno El Niño, las consecuencias son menores.
