Con los avances iniciales de la reconstrucción del nuevo casco urbano de Gramalote, la expectativa de sus habitantes de volver a habitar las casas y reactivar la dinámica del pueblo es latente.
Sin embargo, esta tarea de decidir cómo ‘aterrizar’ en la vereda Miraflores, como lo definió Roberto Zapata, director del proyecto por el Fondo Adaptación, es un reto complejo.
Determinar dónde quedará la vivienda de cada persona, en qué momento van a volver las 599 familias que hasta ahora han firmado el retorno voluntario, y cómo hacer la distribución son discusiones que se dará a partir de noviembre, entre el Fondo Adaptación y la comunidad.
En este sentido, Zapata manifestó que es de suma importancia establecer un diálogo abierto para que se tengan en cuenta distintas variables que aseguren un retorno tranquilo.
Germán Arce, gerente del Fondo Adaptación, ha reiterado que para ello sería importante que existan principios de solidaridad entre los ciudadanos, propuesta que respalda Zapata.
“Creo que si hay una persona en condición de discapacidad, por ejemplo, tendría prioridad para ubicarse en una de las casas más planas y no las de varios pisos”, dijo. “Esos son principios que buscaremos aplicar en este proceso para que el reasentamiento sea una oportunidad, y no un problema”.
De acuerdo con las metas del Fondo, en septiembre comenzaría la construcción de las 600 casas que corresponden a la primera fase, y hacia diciembre de este año se verían algunas viviendas terminadas, mas no habitadas.
Lo anterior, debido a que el contrato de edificación de las mismas finalizaría en diciembre de 2016, y sería entonces cuando se reubicaría a las familias damnificadas.
Por su parte, la alcaldesa Sonia Rodríguez afirma que se han establecido planes para que, al volver, se tenga a los gramaloteros organizados.
“El plan de reasentamiento contiene desde el plan de retorno, hasta los proyectos productivos, planes de negocios y el apalancamiento económico para el nuevo pueblo”, señaló. “Nos queda el fortalecimiento comunitario, la organización barrial e incluso esperamos organizar las juntas de acción comunal antes de llegar al nuevo casco urbano”.
Al respecto, desde la gobernación del departamento se ha apoyado la iniciativa y, de hecho, se prevé que los gramaloteros se reencuentren según los barrios en los que vivían, al momento del desastre.
Lo que espera la gente
El presidente de la asociación comunitaria de Gramalote, Pedro Romero, comentó que en el proceso de selección de familias beneficiadas se esperan equidad para los propietarios y que se considere, por ejemplo, que la gran mayoría de ellos son de la tercera edad.
“Serán muchísimas las personas que se trasladarán en la primera fase al nuevo casco urbano, y quieren parcialidad para elegir a los favorecidos”, aseguró. “De lo contrario, esto ocasionaría conflicto para los beneficiados en la segunda fase que será el traslado masivo del resto de gramaloteros”.
