La reducción de fondos internacionales para programas humanitarios coincidió en Colombia con la detección de 1.006 nuevos diagnósticos de VIH entre población migrante y personas en movilidad humana, un escenario que encendió alertas sobre acceso a tratamiento y prevención en comunidades vulnerables.
Las cifras corresponden a la gestión de Aid For Aids Colombia, organización que mantuvo operaciones en 12 ciudades del país pese al recorte de recursos de cooperación internacional y al aumento de necesidades médicas entre personas sin afiliación al sistema de salud colombiano.
Durante el año fueron realizadas 14.997 pruebas rápidas duales para detectar simultáneamente VIH y sífilis en ciudades como Bogotá, Cúcuta, Barranquilla, Medellín y Cali, donde organizaciones humanitarias advierten persistentes barreras de acceso a servicios médicos y tratamientos oportunos.
Los resultados evidenciaron una alta vulnerabilidad epidemiológica. Entre ciudadanos venezolanos en condición de movilidad humana fueron identificados 810 nuevos casos positivos de VIH, con una tasa de positividad del 5,1%, mientras que en migrantes de otras nacionalidades la tasa alcanzó el 14,6%.
Además de los casos de VIH, las pruebas permitieron detectar 615 contagios de sífilis entre población venezolana y personas procedentes de países como Argentina, Bolivia, Brasil y Reino Unido, activando rutas de atención médica y seguimiento clínico.
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En total, 1.920 personas accedieron a tratamiento antirretroviral, una cifra considerada clave por especialistas debido a que el inicio temprano de medicamentos –entre uno y cinco días después del diagnóstico– reduce riesgos de transmisión y mejora la expectativa de vida de los pacientes.
La organización también reportó que 1.669 personas recibieron exámenes de laboratorio para monitoreo del VIH, mientras miles de migrantes accedieron a consultas médicas, apoyo alimentario, transporte humanitario, alojamiento temporal y orientación psicosocial en distintas regiones del país.
El escenario financiero, sin embargo, continúa generando preocupación entre organizaciones humanitarias. La reducción de recursos internacionales obligó a ajustar programas y priorizar territorios, en momentos donde persisten altos flujos migratorios y aumentan las dificultades de acceso a salud para población vulnerable.
Según Jorge Luis Díaz, director País, uno de los mayores desafíos sigue siendo garantizar continuidad en la atención médica de personas migrantes que no cuentan con cobertura formal en el sistema colombiano y dependen de redes humanitarias para acceder a diagnóstico y tratamiento.
Para 2026, la organización anunció que concentrará parte de sus esfuerzos en salud sexual, movilidad humana y riesgos asociados al cambio climático, ante el impacto que estos factores están teniendo sobre comunidades vulnerables y sistemas de atención en América Latina.
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