En un terreno que hace pocos meses estaba ocupado por casas y locales comerciales en el sector de Robledo, ahora están las máquinas y los obreros que iniciarán uno de los proyectos más ambiciosos de Medellín: la primera estación subterránea de un sistema de transporte masivo en toda Colombia. El alcalde Federico Gutiérrez anunció este jueves el inicio de las obras de la estación San Germán, frente al Éxito de Robledo, que tendrá aproximadamente 500 metros de longitud soterrada y una estación de unos 120 a 130 metros cubiertos.
La razón de la decisión es topográfica. “En este sitio estamos en una pequeña elevación. Detrás viene el metro desde la estación Caribe en un nivel inferior y va a continuar hacia el puente de la Iguaná en un nivel incluso más bajo. El tren no podría hacer una subida y bajada de pendientes tan pronunciadas, entonces para conservar una pendiente uniforme se decidió hacer esta estación soterrada”, explicó Tomás Elejalde, gerente del Metro de Medellín. Esto, además, abre la posibilidad de desarrollar espacio público y proyectos inmobiliarios sobre la cubierta de la estación.
El Metro de la 80 es el proyecto de infraestructura más importante de Medellín en la última década. Sus 13,25 kilómetros conectarán la estación Caribe con la estación Aguacatala a través de 14 paradas, con 22 trenes de 300 pasajeros cada uno. Cuatro estaciones tendrán conexión con otras líneas: Caribe, Aguacatala, Floresta y La Palma, esta última con integración al sistema de buses de Metroplus. El tiempo de trayecto promedio será de 32 minutos y el sistema operará con energía 100% eléctrica, evitando la emisión de 131.000 toneladas de CO2.
Su origen se remonta a conversaciones a inicios de los 2000, cuando se nombraba junto con otros proyectos de transporte como el Tranvía de Ayacucho, inaugurado en 2015. Fue en el primer gobierno de Gutiérrez, entre 2016 y 2019, cuando se hizo la estructuración técnica, legal y financiera del proyecto en un proceso que tomó tres años y cuatro meses. El 16 de mayo de 2019, el proyecto fue radicado ante el Gobierno nacional y el entonces presidente Iván Duque se comprometió con una cofinanciación del 70%, con el 30% restante a cargo del Distrito de Medellín.
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Hoy el proyecto va en el 52,7% de avance general. “Sin lugar a duda, el proyecto más importante de la última década”, afirmó el alcalde.
La demora de la obra
Cuando Gutiérrez regresó a la alcaldía en 2024 encontró la gestión predial atrasada más de un año. Los propietarios de las casas y locales que debían cederse para la obra rechazaban las ofertas de compra por considerarlas injustas. La diferencia entre lo que ofrecía el proyecto y los precios reales del mercado inmobiliario era considerable.
Según testimonios recogidos por El Colombiano ese año, Jaime Lopera Quintero, habitante del barrio El Volador desde la década de 1960, resumía el problema así: “Los valores de la mayoría de los proyectos están por los lados de $5 millones el metro cuadrado, entonces ahí es donde no estamos conformes. ¿Si nos pagan a $2 millones y nos venden a $5 millones, cómo va a hacer la gente? Casi todos somos personas que tenemos de 50 años para arriba viviendo en el sector, por nuestra edad no podemos adquirir deudas con ningún banco ni postularnos a subsidios de vivienda.” Y el comerciante Tito Gómez Montes, de 82 años, con un vivero y una frutería sobre la avenida 80, sintetizó el sentimiento generalizado: “Es como que nos dijeran: ‘si le gustó, bien; y si no, también y lo expropiamos’.”
La solución implicó invertir 55.000 millones de pesos adicionales desde la alcaldía para reliquidar las compensaciones. Las ofertas subieron entre un 20% y un 30% respecto a lo que se había ofrecido inicialmente. El resultado ha sido positivo: hoy el 92% de los propietarios han aceptado los acuerdos y el 95% del área necesaria para construir ya está disponible. Gutiérrez dice que “se hizo justicia protegiendo a los moradores.”
La deuda del Gobierno nacional
Con el avance de obra marchando y el proceso predial encauzado, el mayor riesgo que enfrenta hoy el proyecto es financiero. El Gobierno nacional de Gustavo Petro acumula una deuda de más de 838.000 millones de pesos: de los 497.000 millones que debió desembolsar en 2025, solo pagó 171.000 millones, dejando pendientes 326.000 millones. Y de los 512.000 millones comprometidos para 2026, no ha llegado un solo peso. Es una deuda de vigencias futuras que se comprometieron desde 2019, cuando se acordó la cofinanciación.
”Cúmplanle a Medellín, cúmplanle a Antioquia y cumplan la ley”, exigió el alcalde. “No es una voluntad del gobernante de turno. Hay vigencias futuras comprometidas por ley y el Gobierno tiene que cumplirlas.” Anunció además que tomará acciones legales si el retraso continúa.
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El gerente del metro fue más institucional en su lenguaje, pero igualmente preciso sobre las consecuencias: “Hay un compromiso contractual y los contratos obligan a las instituciones. Tenemos una caja suficiente para avanzar que aguanta hasta entrada la segunda mitad de este año, pero el proyecto necesita durante 2026 al menos 775.000 millones de pesos.” Y añadió, como advertencia adicional, que el crédito de 2,17 billones de pesos que tiene el proyecto con la banca privada está condicionado al cumplimiento pleno del convenio de cofinanciación. Si la nación no gira, los bancos tampoco desembolsan.
Además, el gerente explicó por qué el costo total del proyecto ha subido respecto a la cifra original de 3,5 billones de pesos. La razón sería el efecto acumulado de la inflación, el IPC, los indicadores macroeconómicos y los costos financieros de las vigencias futuras comprometidas hasta 2036 y 2038, todo esto junto lleva el estimado a aproximadamente 4,3 billones de pesos, lo que el gerente calificó como “totalmente normal dentro del modelo financiero de un proyecto de esta envergadura”.
Lo que viene
En abril, el alcalde anunció que a finales del segundo semestre de 2026 arrancarán las obras del Metrocable de San Antonio de Prado, proyecto con inversión superior a un billón de pesos que beneficiará a comunidades de San Antonio de Prado, Itagüí y La Estrella. También anunció que su administración dejará diseñado el corredor de la avenida 34, que empalma con el corredor de la 80, para cerrar el anillo vial de la ciudad.
Cuando termine el gobierno de Gutiérrez en 2027, el Metro de la 80 estará entre el 75% y el 80% de avance. Si la nación cumple con sus aportes, la obra podría estar lista para finales de 2029 o principios de 2030. Si no, los esfuerzos que ya se han hecho podrían quedarse estancados y la pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más puede aguantar una obra de esta magnitud con solo el 30% de sus recursos garantizados.
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