¿Sabía usted que un ciberdelincuente puede sacar una tarjeta de crédito o pedir un préstamo con unos datos básicos suyos, creando una ‘identidad sintética’ o una identidad falsa? ¿Es usted de los que bota sus extractos bancarios a la basura sin saber el riesgo que esto implica? ¿Responde encuestas en línea de empresas desconocidas sin saber para qué le piden sus datos? Tenga cuidado, puede estar siendo víctima de un delito.
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Existe una modalidad de fraude que está tomando cada vez más vigencia. Se trata de la ‘identidad sintética’, una estrategia en donde se construyen identidades falsas, basándose en fragmentos de información verdadera de las personas.
Por ejemplo, se pueden usar datos reales como una dirección, la cédula o incluso el nombre, que combinados con otros datos inventados son usados para sacar préstamos de fácil acceso como un crédito de libre destinación o una tarjeta de crédito.
Entidades bancarias y organizaciones dedicadas a la calificación crediticia han venido advirtiendo sobre este tipo de fraudes, que no solo afectan al sistema financiero, sino que también le pueden causar ‘dolores de cabeza’ a las personas que eventualmente pueden estar siendo suplantadas.
Con el ánimo de mitigar el impacto de este tipo de ciberdelitos, TransUnion viene promoviendo una campaña para alertar a los usuarios sobre esta mala práctica y las acciones que se deben implementar para evitar ser víctimas de este delito.
¿Qué es la identidad sintética?
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Es la combinación de atributos de identidades reales de personas diferentes, con el fin de fabricar un perfil falso para cometer actos ilegítimos y obtener ganancias financieras. En algunos casos también se usa para crear perfiles falsos en redes sociales, crear publicidad negra o difamar a la gente o a las compañías.
En líneas generales, el defraudador obtiene información real de los consumidores, quienes en su mayoría no tienen la capacidad de saber que les están robando sus datos personales.
Para el sector financiero, los ciberdelincuentes buscan créditos que requieren menos garantía. Algunos ejemplos son las tarjetas de crédito y los créditos de libre destinación. Esta situación no solo afecta a las entidades financieras, sino el historial crediticio de los individuos.
Por lo pronto, se han identificado casos de fraude en los sectores financiero, asegurador, salud, telecomunicaciones, e-commerce, entre otros. Los defraudadores obtienen beneficios económicos ilegales sin dejar rastro en el sistema, pues quedan registrados los datos falsos o los reales de las personas a las que les robaron la información.
¿Cómo roban los datos de las personas?
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Los datos de las personas pueden ser robados a través de procesos de ingeniería social, donde extraen los datos personales de forma desapercibida. Por ejemplo, es común que estas acciones se realicen por medio de esquemas de fraude como mensajes de texto (smishing), llamadas telefónicas (vishing) y/o links o páginas de internet (phishing).
También existen riesgos cuando usted bota a la basura documentos con información clave como los extractos bancarios o, incluso, las facturas de servicios públicos.
Este tipo de fraude es difícil de detectar actualmente porque han aumentado las medidas de seguridad en las entidades bancarias y los ciberdelincuentes han buscado la forma de hacer las identidades sintéticas más complejas y difíciles de rastrear.
¿Quiénes son los más vulnerables al robo de datos?
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Según Transunion, las víctimas más propensas a que los estafadores construyan identidades sintéticas con sus datos reales son las personas con escaso conocimiento de lo que implica el riesgo digital. Por esta razón es esencial que los individuos estén atentos a los mensajes que llegan a través de diferentes canales que usan los defraudadores.
Para mitigar los riesgos, se recomienda que los ciudadanos revisen regularmente su historial crediticio, eviten compartir información personal con fuentes no verificadas y usen múltiples factores de autenticación en el uso de sus plataformas digitales.
Asimismo, la compañía invita a las entidades a compartir información sobre tendencias de fraude y participar en modelos colaborativos de prevención para reducir la vulnerabilidad de fraude, protegiendo y resguardando la información de sus consumidores.
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