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Croniquilla | Contra tutelas, fe
Seguramente, en este gobierno digno y servido por las mentes más esclarecidas de Colombia, la tutela será revisada y reglamentada con el mejor criterio.
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Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Digamos de entrada que el doctor Abelardo de la Espriella está sentando un precedente de firmeza y autoridad para el futuro, de modo que la era de los presidentes cobardes, flojos, complacientes y cómplices con los facinerosos terminó con él. Los que vengan tienen que tener los pantalones bien puestos.

¿Por qué el título de esta columna “¿Contra tutelas, fe”?  Justamente, porque lo que hemos empleado contra las tutelas los seguidores de El Tigre han sido la fe, o sea la oración, y la fuerza moral.

Pues es lo cierto es que desde el principio de la campaña del doctor Abelardo, la izquierda nos tiene haciendo fuerza porque no lo maten, primero, y luego porque obtuviera la presidencia y lo dejaran posesionar y consiguientemente gobernar.

Y en cuanto  a las tutelas, no se conoce en Colombia una lluvia de ellas como la que hadesatado el comunismo contra él, por todos los motivos: las que buscaban que no usara la camiseta de la Selección Colombiana de fútbol, que no saludara al estilo militar, que dejara de usar el símbolo de El Tigre, que su movimiento no se llamara Defensores de la Patria, que no proclamara La Patria Milagro, que se anulara su inscripción como candidato, que no se posesionara en alguna guarnición militar u ojalá en ningún parte del país, que no invocara a Dios y a la Virgen María y rematara sus discursos con un “¡Viva Cristo Rey!”, que no persiga a los delincuentes, que no bombardee los campamentos de narcoguerrilleros, que no fumigue los cultivos de coca, que no ordene a la Fuerza Pública entrar a las universidades a sacar a los terroristas encapuchados, que no explore recursos energéticos, que permita los bloqueos en carreteras y plazas públicas y el vandalismo, y que respete las repúblicas independientes indígenas del sur, entre las miles de tutelas proferidas diariamente por jueces de ciudades capitales y de municipios de los más apartados rincones del país. Ha faltado que le prohíban al doctor De la Espriella cantar en sus reuniones con el pueblo – ¡y buen cantante que es! – y que baile pegado con la primera dama.

Es curioso que los mamertos nunca presentan una tutela contra los secuestradores, contra los que en el área rural siembran minas antipersonas y mutilan niños y labriegos, contra los que usan drones para matar campesinos, soldados y policías, y contra los que ponen bombas y vuelan edificios e instalaciones diversas y asesinan a quienes los habitan.

Empero, no cuentan los accionantes y los jueces politizados,con que somos millones los católicos y creyentes de diversas religiones que al par que hacemos fuerza por la protección y buen éxito de nuestro egregio mandatario, les oponemos la formidable barrera de nuestra fe y de nuestras oraciones. Contra esta fuerza no podrán, pues Dios es más poderoso, justo, sabio y recto y triunfa contra cualquier escrito perverso y cualquier fallo retorcido.

Dado que interponen tutelas tan absurdas que hasta causan risa, que son aceptadas y culminadas con decisiones igualmente absurdas, dejan mucho que desear unos y otros, accionantes y jueces, sobre su formación jurídica y su respeto del Derecho y la Democracia, y la filosofía del recurso procesal extremo de la tutela.

Seguramente, en este gobierno digno y servido por las mentes más esclarecidas de Colombia, la tutela será revisada y reglamentada con el mejor criterio.


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